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Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen (Libro)

LOGO¡Hola familias!

Hacía mucho tiempo que no os hablaba de ningún libro sobre crianza o similares. Y es que, a decir verdad, tengo este tipo de lectura apartada. Sin embargo, hoy vengo a hablaros de mi última lectura al respecto: Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen o Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen.

Como hablar

Como siempre, se trata un libro que va en línea de la educación respetuosa, pero un tanto diferente a aquellos de los que os he hablado hasta el momento (que podéis encontrar en el apartado Mamagatalecturas del blog).

Tras los agradecimientos, una introducción y una breve “guía de lectura del libro”, entramos de pleno en “el meollo”, es decir, los temas relacionados con cómo tener una relación más sana y abierta con nuestros hijos.

IMG_20190617_112729Para ello, cada tema sigue una estructura similar: una introducción clara, explicación de los “errores típicos” de la educación tradicional, algún ejercicio para que reflexionemos al respecto y nuevas propuestas de actuación, que vienen acompañadas de viñetas con ejemplos muy visuales. A partir de aquí, suele haber algún ejercicio más para que actuemos de las nuevas formas que se nos han mostrado, junto con algún consejo adicional. Al final del capítulo, a su vez, se nos ofrece un pequeño resumen-recordatorio muy útil, seguido de un apartado de comentarios, dudas y preguntas que a las autoras les han hecho en charlas o sesiones. Para terminar, hay algunas historias de padres que han aplicado lo antes explicado, junto con los cambios que han supuesto para ellos y sus retoños.

Como os podréis imaginar, esto implica que los temas se traten de forma muy extensa y clarificadora. Por otra parte, los ejercicios, las viñetas y los recordatorios también permiten echar un vistazo rápido o una relectura ágil si buscamos información determinada. Algo que, para una servidora, siempre es de agradecer. ¿Y cuáles son los temas que se tratan?

En Cómo ayudar a los niños a enfrentarse a sus sentimientos, se nos muestran modos de escuchar de forma activa, aceptando sentimientos, y sin juzgar ni sermonear de primeras. De este modo abriremos un espacio en el que nuestros hijos sentirán que pueden confiar en nosotros, y les ofreceremos herramientas para aprender a gestionar sus propias situaciones: escuchar con atención, aceptar los sentimientos con una breve palabra, darle un nombre a dicho sentimiento si nuestro pequeño aún no sabe cómo describirlo, etc.

En Cómo obtener cooperación, se habla, como el nombre del capítulo indica, de cómo conseguir cosas que nosotros consideramos necesaria por parte de nuestros hijos (asumir responsabilidades en base a su edad), como recoger o hacer los deberes: describir lo que se ve o “el problema”, dar información sin juzgar ni sermonear, expresarlo con una nota o con una sola palabra, etc.

El tercer capítulo nos muestra Alternativas para el castigo, de modo que los niños actúen  porque es lo correcto, y no por temor a sufrir represalias: expresar nuestros sentimientos sin que el niño pueda sentirse atacado, manifestar lo que esperamos, o cómo creemos que puede solucionar el problema, etc.

Cómo fomentar la autonomía es el cuarto capítulo. Y ofrece propuestas muy lógicas (pero que a veces olvidamos) para que nuestros hijos crezcan viéndose capaces de hacer lo que corresponde y asumiendo responsabilidades en base a su edad, para convertirse en adultos autónomos y responsables: dejar que actúen y tomen sus propias decisiones (aunque puedan equivocarse, ya que el error es un nuevo aprendizaje), no preguntar demasiado ni apresurarnos a dar consejos, valorar los esfuerzos del niño o niña, etc.

En Las alabanzas, se nos explica por qué las “alabanzas huecas” pueden ser contraproducentes, y se nos ofrecen alternativas tan sencillas como describir lo que se ve, o lo que sentimos ante lo que ha hecho nuestro pequeño, resumir en una palabra la conducta digna de alabanza del pequeño, etc.

El último capítulo sobre formas de actuar, Cómo liberar a los niños de la representación de papeles, nos habla de cómo conseguir que nuestros hijos no se sientan “encasillados” y repitan patrones que no nos gusten porque dan por sentado que es lo que ellos hacen o “se espera” de ellos. ¿Cómo? Buscando formas de mostrarles una nueva imagen de sí mismos, dejando que escuchen comentarios positivos acerca de ellos, modelando las conductas que nos gustaría ver, etc.

Para terminar, tenemos un capítulo que trata de la integración de todos estos conocimientos y un breve resumen sobre De qué trata este libro, seguido de una bibliografía recomendada, si queremos ampliar nuestra lectura.

IMG_20190617_112758Como podéis ver, os hablo de cada capítulo de una forma muy general, porque para mí la gracia reside en leerlo, ya que no solo te da soluciones, sino que mediante los ejercicios, las preguntas de otros padres y los recordatorios, te permite plantearte tus acciones y lo que deseas cambiar de forma activa. Además, como sucede en estos libros, existe el mensaje de que la “fórmula mágica” no existe, y no siempre funciona todo. Pero ofrece opciones diversas para que tengamos muchas herramientas a nuestro alcance.

¿Hay algún punto negativo del libro? Pues debo confesar que algún apartado se me ha hecho un poco pesado. Lo bueno es que está tan bien organizado y marcado, que en esos casos he podido hacer lectura por encima (“en diagonal” que digo yo 😉 ) sin problemas para, así, centrarme en aquello que más me interesaba.

Mi segundo “pero” tiene que ver con que al principio de la entrada haya dos títulos diferentes para el mismo libro. Y es que en mi caso, esta lectura fue un regalo. Antes de recibirlo, yo ya sabía que había dos ediciones, una mucho más barata que la otra, pero de la que yo había leído que la traducción era “peor”. Sospecho que me regalaron esta. Y pongo la palabra “peor” entre comillas, porque me temo que lo que sucede no es que sea una mala traducción, sino que se trata del libro traducido para Latinoamérica. Por eso, hay vocabulario y expresiones que en España no usamos, y o bien nos parecen traducciones demasiado literales del inglés, o pueden sacarnos un poco del libro, por no estar acostumbrados. Así que como ya he dicho, no es que sea algo malo, ni mucho menos. Sino algo que a mí en algunos momentos me ha entorpecido la lectura, pero nada más.

Y poco más puedo contaros. Salvo que espero que esta reseña os sea útil y, en caso de querer dejar algún comentario, sabed que estaré encantada de leerlo.

Un abrazo mamagatuno 🐱

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