Jugaprendemos

Decoramos tarros con tiza (Recuerdos de infancia)

LOGO¡Hola familias!

Os traigo una de esas actividades que de vez en cuando hacemos por Villa Felina para entretenernos juntas un ratillo; una que a mí me trae muy buenos recuerdos de infancia porque era algo que me encantaba hacer de pequeña (y me ha encantado repetir ahora, para qué mentir 😉 ). Se trata de algo que seguro que todos conocéis, pero no está de más recordar: decorar un tarro o botella de vidrio con sal pintada con tiza.

Los materiales básicos son:

  • IMG_20190512_200451Sal (decidí comprarla gruesa porque pensé que a Minina le costaría menos pintarla, pero con sal fina queda más bonito).
  • Tizas de colores. Creo que si son “cuadradas” es mejor que si son redondas, ya que cuesta menos agarrarlas bien.
  • Un tarro para decorarla.
  • Una superficie donde pintar la sal. En nuestro caso, un folio reutilizado que, además, usamos para verter la tiza dentro del tarro.
  • También se puede usar una cuchara pequeña y/o un embudo.

El modus operandi también es muy sencillo:

  • Echamos un poco de salIMG_20190512_183108.
  • Escogemos de qué color queremos pintarla.
  • Restregamos la tiza contra la sal.
  • Cuando tenemos la intensidad deseada, la echamos dentro del tarro.
    • Como Minina quiso poner la sal con una cuchara, también usamos una cucharilla de café y el embudo de la cocina; aunque para echar los granos finales de sal, lo hicimos vertiendo desde el papel hasta el embudo o directamente hasta el bote (en este caso, mejor doblarlo un poco para improvisar una especie de embudo)
  • Repetimos la operación con los colores que queramos hasta rellenar el tarro.

Creo que no hace falta decir que a Minina le encantó la idea, aunque enseguida se cansaba de un color y quería pasar a otro. Pero es que, además, gracias a esta actividad hicimos varios descubrimientos:

  1. IMG_20190512_200619Que si frotabas poco (como ella) el color quedaba más claro que si frotabas más fuerte (como yo) aunque la tiza fuera la misma.
  2. Que aunque no toda la sal estuviera pintada igual de fuerte, al volver a juntarla (en el papel) el tono parecía unificarse, aclarándose un poco.
  3. Que si frotábamos con dos colores de tiza la misma sal (que fue escogiendo ella), el tono cambiaba:
    1. Con naranja y azul hicimos una especie de marrón.
    2. Con azul y verde, nos quedó un verde-azulado muy bonito.
    3. Con rosa y lila nos quedó un tono intermedio que le encantó.
    4. Con amarillo y un poco de naranja nos quedó un amarillo más oscuro.

Y no sólo eso, sino que de nuevo trabajamos esos aspectos que suelo nombrar tanto:

  1. Psicomotricidad fina y relación mano ojo (al frotar, al verter, etc.)
  2. Concentración
  3. Observación y deducción (por lo comentado de nuestro descubrimientos)
  4. Gestión de la frustración (cuando se nos caía la sal)
  5. Y autoestima (por ver que podía hacer algo así, por el buen rato pasado juntas, etc.).

Por ahora sólo hemos hecho uno, aunque estoy segura de que iremos haciendo más. Y con el tiempo (muuucho tiempo), no descarto complicar algo más la cosa y proponerle hacer algo parecido a los primeros ejemplos de este vídeo tan interesante (los últimos son imposibles, lo asumo, jejejeje).

¿Y vosotr@s tenéis alguna manualidad nueva que proponernos?

Me despido, como siempre, con un abrazo mamagatuno 🐱

Un comentario sobre “Decoramos tarros con tiza (Recuerdos de infancia)

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