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Psicomotricidad gruesa y psicomotricidad fina. Qué son y cómo ayudar a desarrollarlas.

LOGO¡Hola familias!

Muchas veces en el blog, cuando hablo de juegos o actividades, comento si son buenos para psicomotricidad fina o gruesa; pero hace poco me di cuenta de que nunca habíamos hablado de a qué me refiero, ni en qué se diferencian… Así que allá vamos 😉 .

El término (psico)motricidad se refiere a los movimientos que hacemos con nuestro cuerpo. Aunque no nos lo parezcan, todos son complejos y coordinados ya que implican el uso y coordinación del cerebro (que envía las órdenes) junto con músculos, ligamentos, etc.

Cuando hablamos de motricidad, esta suele dividirse en dos tipos:

IMG_20181006_231412_PORTADALa motricidad gruesa se refiera a movimientos más complejos o amplios, como caminar, correr, saltar, lanzar objetos, dar patadas, mantener el equilibrio… Es decir, movimientos en los que de un modo u otro entra en juego la coordinación de todo el cuerpo.

Durante los primeros meses de vida, los pequeños se centran sobre todo en mejorar la motricidad gruesa: fortalecer músculos, aprender a girarse, aprender a sentarse, gatear, caminar, correr, saltar, etc. son hechos esenciales para el desarrollo natural del bebé. Para ello, ya hemos hablado alguna vez de que lo mejor es estimular a los niños para que se muevan, pero sin forzarles ni hacer cosas que a la larga puedan perjudicarles. En este sentido, hace tiempo hablamos también de la teoría del movimiento libre, con la que sigo estando totalmente de acuerdo.

¿Cómo podemos desarrollar la psicomotridad gruesa?

  • musica_2Cuando aún no se aguantan sentados, por ejemplo, podemos tumbarlos y darles los dedos para que hagan fuerza para levantarse. Si lo hacen por si solos, será algo que les encantará y querrán repetir. Si no, es que aún no es el momento y debemos esperar.
  • Pasado un tiempo, podemos poner cerca de ellos objetos que les llamen la atención para que les inciten a girarse, moverse, etc.
  • Cuando empiezan a gatear, se les pueden hacer recorridos con pequeños obstáculos que les motiven, que podrán ir creciendo en dificultad (al principio puede ser algo tan sencillo como que nos sentemos con las piernas estiradas y ellos tengan que escalarlas).
  • Conforme sean más mayores, podremos aumentar la dificultad y ofrecerles nuevos elementos que les interesen: pelotas para jugar, patines, bicis, etc.
  • IMG_20180917_104704Pero, sobre todo, lo importante es dejarles que se muevan y experimenten. Aún ahora con Minina tiene días en los que le encanta subir y escalar todos los escalones que nos encontramos por la calle, subirse a los bancos para caminar por encima de ellos y luego saltarlos, etc. Y aunque no siempre es posible, si no tenemos prisa, a nosotros nos parece una forma sana y entretenida de hacer ejercicio y practicar  para ella.

Con este tipo de ejercicios, y siempre a su ritmo, nuestros pequeños conseguirán fuerza y tono muscular para seguir perfeccionando este tipo de psicomotricidad (nadar, ir en bici, ir a la pata coja, hacer juegos de equilibrio, patinar, etc.) mientras desarrollan nuestro segundo tipo de psicomotricidad.

IMG_20190317_141317La motricidad fina es aquella relacionada con actividades que requieren la coordinación de músculos más “pequeños” o cortos, además de la coordinación óculo-manual, es decir, aquella que se da entre el ojo y la mano. Por ejemplo, coger objetos, dejarlos en un sitio, amasar, dar forma, recortar o, a la larga, dibujar e incluso escribir. De hecho, trabajar la psicomotricidad fina y la lateralidad (diferencia entre izquierda y derecha) es algo básico y esencial para que el aprendizaje de la lecto-escritura se desarrolle sin dificultades.

Al igual que con la psicomotricidad gruesa, los niños empiezan a trabajarla por si solos de forma instintiva: primero tratando de alcanzar objetos, luego realizando actividades cada vez más complejas como trasvasar (de modos diferentes), abrir y cerrar botes diferentes, pintar, etc. Para esta motricidad, también es muy importante que los pequeños adquieran fuerza y tonificación en las manos, ya que ello les permitirá, junto con la práctica, que sus movimientos sean cada vez más precisos.

anataliaayudanteCuándo empezar a hacer ejercicios de psicomotricidad fina dependerá, como siempre, del momento de desarrollo del niño. Como siempre, también, tenemos muchísimas posibilidades para trabajar con nuestros pequeños (como hemos visto a lo largo del blog y todas las entradas en las que la he mencionado 😉 ). Empezando por cosas tan secillas como: mover objetos y re-colocarlos (en cajas, botes, apilándolos, etc.), actividades que impliquen amasar (jugar con plastilina, estrujar esponjas empapadas en agua, hacer bolitas de papel), poner y quitar tapas (a presión, de rosca, etc.) y muchísimas más.

Por eso, y para no alargarme demasiado, permitidme algo más de tiempo para preparar un post completo sobre actividades para desarrollar la psicomotricidad fina de los pequeños de la casa, ¿os parece? Pues nos leemos en breve y, como siempre, me despido con un abrazo mamagatuno 🐱

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