A Minina · Mamagataflexiones

Cuentas de madera por el suelo (o la importancia de las pequeñas cosas)

Madre e hija

Hay un juego que te encanta: buscas las botellas que nos sobraron de cuando hicimos los detalles de navidad para tus maestras, aquellas en las que pusiste los cascabeles pequeños que yo tenía guardados con mis cosillas para manualidades. Y te dedicas a lo mismo todo el rato: sacas el tapón con luces, sacas los cascabeles, los metes de nuevo y vuelves a meter el tapón con tiras de LED. Pero a esto hoy, se une una nueva variante: has encontrado una pequeña caja con cuentas de madera que tenía guardada para jugar a hacer collares de aquí a un tiempo.

¿Me la abres? Me preguntas, y yo asiento y te la abro antes de irme a trabajar con el ordenador. Acto seguido, vas a buscar tu botella y empieza el juego. Al principio, todo es un silencio interrumpido por el clinc de las cuentas al caer en la botella; al cabo de un rato, empieza a escucharse el sonido inevitable: piececitas de madera que caen, cuentas de madera que rebotan por el suelo.

Me imagino que a Papagato, que es el ordenado de la casa, no le hará mucha gracia. No porque juegues, sino porque ya se ve encontrando bolitas perdidas durante días… Escucho que te dice algo de que tienes que recogerlas, y asegurarte de que las encuentras todas. Yo sonrío desde el ordenador. Y pienso en lo diferentes que somos los dos.

Porque donde él ve un inicio del caos, yo observo otras cosas: que llevas más de media hora concentrada en algo, que has hablado sobre los colores y las formas de las cuentas, que te has esforzado al meter piezas pequeñas en un agujero estrecho y que recoger las que se te han caído en algún momento tampoco ha sido trabajo fácil. Que de hecho, algunas de las que se te han caído no cabían por el agujero, porque eran más grandes que este. Que la idea de recoger no te ha hecho mucha gracia, pero has tenido que terminar haciéndolo… Concentración, lenguaje, psicomotricidad fina, relación mano-ojo, percepción espacial y del tamaño y adquisición de responsabilidades en algo tan sencillo como meter cuentas por un cuello de botella. ¿Se puede pedir más por tan poco? La verdad, no lo creo.

Porque para mí son estas, las pequeñas cosas, las que acaban siendo importantes, aunque a veces se nos olviden. Más allá del desorden, más allá de que podamos encontrarnos alguna bola de madera por el suelo en los días venideros, has hecho mucho con muy poco y, lo más importante, te los has pasado bien haciéndolo.

¿Quiere decir esto que no me parezca bien lo que opina tu padre? No, sólo quiere decir que opinamos diferente. Y eso no es malo, porque seguramente entre su orden y mi desorden, acabarás encontrando un equilibrio propio. Mientras tanto, seguiremos jugando a todo un poco, y aunque ya sabemos que no es algo que a él le apasione, de vez en cuando espero volver a escuchar las cuentas de madera por suelo ❤

Escrito el 9 de marzo de 2019

 

 

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