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La importancia de hablar de forma concisa

LOGO¡Hola mamagatas y papagatos!

Hace un tiempo os hablé de cómo la sensación de control por parte de los mininos de la casa, puede llegar a librarnos de discusiones o incluso rabietas. También os expliqué algunos ejemplos que practicábamos en Villa Felina.

Hoy quiero hablaros de algo igual de importante que está bastante relacionado: la importancia de hablar de forma específica y/o concisa cuando hablamos con nuestros Mininos.

No hablo sólo de la importancia de hablar a los niños con un vocabulario amplio y variado para que lo vayan comprendiendo, adquiriendo y añadiendo al suyo… Sino de que nosotros, como adultos, damos muchas cosas por sentadas que para los pequeños de la casa no lo son. Por eso, a veces hablamos con un lenguaje muy vago, que para nosotros resulta evidente debido a las inferencias que hacemos, pero que para ellos no tiene por qué serlo. Como suelo hacer siempre, vengo con tres ejemplos que me ayudarán a explicarme mejor:

¿Qué has hecho hoy en el cole?

Cuando a Minina le preguntamos algo así, se queda sin saber qué responder. Y es que en esas horas han pasado muchísimas cosas: se han dado los buenos días, han jugado, han pintado, se ha peleado con… y luego se han reconciliado, han almorzado, luego han ido al ambiente que les toca para hacer otras tantas actividades…

Por eso, el mero hecho de cambiar esa pregunta por unas pocas más específicas, nos ha ayudado a que nos explique más cosas: ¿has almorzado bien hoy? ¿Con quién has jugado? ¿A qué has jugado en el patio? ¿En qué ambiente te tocaba? ¿Has hecho psico(motricidad) o juguem (el espacio de juego simbólico)?

Otra opción que me gusta, aunque aún no la hemos aplicado, es pedir, por ejemplo, que nos cuente una cosa que le haya puesto contenta (o le haya gustado), otra triste y otra que haya aprendido o descubierto. En esta línea, la  maestra nos comentó que una compañera suya con sus hijas tenían un “diario de vida” en el que cada día, antes de acostarse, toda la familia apuntaba que era lo mejor que les había pasado aquel día. Y lo curioso era observar cómo, a veces, lo más importante había sido lo más sencillo o mundano… eso sin tener en cuenta el recuerdo que te queda para toda la vida, y el hecho de que estás ayudando a tus hijos a valorar lo positivo.

Échate sólo un poco…

Recuerdo tener una discusión con mi madre de pequeña porque me dijo que me echara o cogiera “un par” de algo (eso no lo recuerdo 🙄 ) y, en mi cabeza, por mi experiencia, a veces “un par” eran dos y a veces eran tres (supongo que por si acaso, o para no quedarnos cortos de lo que habláramos en cuestión) … con lo que yo cogí tres y ella pensó que me estaba aprovechando.

Si esto puede suceder con una expresión prefijada como “un par”, imaginaos con “un poco”. Porque, ¿qué es “un poco” en realidad? ¿No es algo relativo? Por eso, cuando son cosas que se pueden contar, siempre abogo por decir la cantidad, y si es un líquido, intentamos marcar de alguna forma lo que queremos decir (por ejemplo, poniendo el dedo en el vaso).

Obviamente, hay veces que se nos olvida o resulta imposible, pero sí que es algo que intentamos.

Un momento / un rato / un minuto

Leí este artículo de Álvaro Bilbao sobre expresiones como “ahora”, “ya”, “un momento” o similares, y en ese momento me sentí iluminada (y un poco avergonzada por no haber caído en algo tan evidente).

Y es que hablando entre adultos, si pedimos ayuda a alguien que está haciendo algo y nos dice “un momento” sobreentendemos que quiere decir: “espera hasta que acabe esto“. También sabemos que “un segundo” o “un minuto” no siempre son exactamente ese tiempo… pero los niños no. Por eso, muchas veces insisten en que les hagamos caso cuando “ya les hemos dicho que no podemos” o nosotros suponemos que les hemos pedido que hagan algo en un momento determinado, pero ellos no lo han interpretado así.

El hecho de especificar las cosas relacionadas con ella sí lo hacíamos en Villa Felina (“Cuando acabe la canción lo apagamos, ¿vale?“), pero lo otro no; pero desde que leí el artículo, intento ser más específica aunque siga usando las expresiones: “Un momento, guardo la ropa en el armario y voy contigo” o “Minina, ven cuando acabes de…” y lo cierto es que desde que lo pongo en práctica he notado una diferencia con Minina que “parece ser más paciente”. Y que conste que lo pongo entre comillas porque no es que sea más paciente, sino que ahora sabe a qué tiene que esperar para que pueda ir con ella.

Supongo que con estos tres ejemplos habrá quedado bastante claro a qué me refería, así que no quiero alargarme más. Como siempre, espero que os haya servido de ayuda y, si queréis compartir alguna experiencia, propuesta o idea conmigo, no dudéis en hacerlo a través de los comentarios.

Un abrazo mamagatuno 🐱

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