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Tarro de transición

logoheart_thumb3¡Hola familias gatunas!

En la última entrada os hablé de la adaptación de Minina al cole, y cómo la habíamos gestionado desde casa… así que hoy quería mostraros una muy buena idea que nos propusieron en el cole de Minina antes de que empezaran las clases, para que lo llevaran el primer día y dicha adaptación fuera más llevadera: un tarro de transición.

Al igual que un muñeco de transición o de apego, se trata de un tarro de cristal que ha hecho (y hace) de vínculo entre el centro escolar y nuestra casa. Lo preparamos con Minina con las pautas que nos dieron, y aunque el suyo siempre se ha quedado en el colegio, hay otros compañeros que lo llevan y lo traen, si quieren hacerlo. En él, incluimos algunas cosas que podían ayudar a Minina a sentirse más segura y como “en casa”, aún estando en un lugar nuevo. Y es un frasco que usan para mirarlo, jugar, etc. y que también pueden usar en momentos en que se sienten tristes porque añoran a su familia.

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Para hacerlo, nos recomendaron que usáramos un tarro de plástico que ya tuviéramos por casa, para promover el consumo responsable… pero no teníamos ninguno, así que fuimos a comprarlo con Minina para que ella pudiera escoger el color del tapón. Después, Minina lo decoró a su gusto con las pegatinas que teníamos por casa. A mí me hubiera gustado poner alguna más diferente y vistosa… pero se trataba de que lo hiciera ella, así que bien quedó como a ella le gustó, jiji.

 

Terminado el proceso decorativo, decidimos qué poner dentro. Como desde siempre le gusta jugar con pompones, le sacamos los que tenemos en Villa Felina para que decidiera cuáles poner. Acto seguido, le ofrecimos las dos fotos de la familia que habíamos preparado (las dos únicas de las vacaciones en las que todos salimos mínimamente decentes, debo confesar 🙄 ). Una vez más, ella decidió poner dentro solo una en vez de las dos, así que la otra se quedó guardada. Para terminar, teníamos que añadir algún juguetito que le gustara. Aquí la guiamos un poco, ya que nos daba cosa que se llevara algo que fuera muy valiosos para ella, y que pudiera acabar perdiéndose cuando jueguen con los tarros. Por eso, le ofrecimos varios objetos que le gustan pero son relativamente fáciles de reemplazar: una figura de Elsa de Frozen, una de los Aristogatos y varias de la Patrulla Canina. Cuando finalmente quiso añadir las de los cachorros fantásticos, el tarro quedó terminado, y lo llevamos a clase el primer día.

 

Es verdad que visto sin saber lo que es, parece algo raro y un poco loco: unos muñecos dentro de un tarro con pompones, sin ton ni son, pero como ya os he dicho, la idea es que tuvieran algo que les recordara a casa. Por eso, los tienen en un estante bajo para jugar cuando toca, o usarlo cuando ellos quieran, si lo piden. Pero por lo que nos contaron, además, es que es un tarro que irá y vendrá de casa al centro, y que irá cambiando con el paso del tiempo, según vayan trabajando en el colegio. ¿No os parece buena idea?

A mí me pareció muy bonita, e incluso una herramienta que se puede usar como tarro sensorial, o como objeto de transición en otras circunstancias (si tienen que ir a algún sitio desconocido, pasar la noche o cierto tiempo con familiares, etc.). Por eso pensé en mostrároslo. Espero que os haya gustado, y si tenéis propuestas similares, no olvidéis dejar un comentario 😉 .

Un abrazo mamagatuno 🐱

Un comentario sobre “Tarro de transición

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