Creamos · Experiencias · Para los mininos

Mantita y almohada de juguete DIY

logoheart_thumb3¡Hola familias gatunas!

Os vengo a enseñar una manualidad realmente fácil y rápida que he hecho para Minina últimamente: una manta y una almohada para el carrito de sus muñecas.

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La verdad es que Minina no ha hecho caso a las muñecas hasta hace bien poco. Cuando tenía un año LosYayos le compraron un carrito y lo acabamos guardando porque no jugaba, y cuando quería pasear a su peluche de apego Godzilla (el único muñeco al que “cuidaba”), lo hacía con un carro de la compra que le regalaron LosAbuelos… hasta que este verano las vecinas de la comunidad empezaron a bajar sus carritos y, cómo no, Minina los tomaba prestados (con o sin permiso 🙄 ). Por eso, tras ver su nuevo interés, desenterramos el carro y un par de muñecas de las profundidades del trastero.

A pesar de que es un carro que permite usarlo como carro con un capazo, o bien como sillita quitando el capazo e incorporando el respaldo, a Minina le encanta llevarlo sin capazo pero con el respaldo tumbado. Supongo que así manejar a su muñeca Ada le resulta más fácil… Pero claro, en un par de veces que lo bajamos para jugar (porque curiosamente en casa lo ignora bastante), a mí me quedó claro que “faltaba algo” para darle más vidilla al juego: una manta para tapar a la bebé si tiene frío y, de paso, una almohada a juego.

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Ya sabéis que, aunque no se me den bien, me gustan las manualidades, y también quiero inculcar a Minina la idea de que a veces no es necesario comprarlo todo. Por eso, decidí hacérselo con algún material que tuviera reciclado. Mirando entre las pocas telas que tengo, me reencontré con una supuesta sudadera asimétrica que compré en Wish, y que al llegar a casa acabó siendo una cosa enorme y deforme que poco tenía que ver con mi pedido… Por suerte me devolvieron el dinero, pero como la tela no me disgustaba y el color rosa fucsia tampoco, decidí guardarla por si podía reaprovecharla para algún disfraz o manualidad.

Así que, ni corta ni perezosa, me dispuse a hacer la manta: para ello, dibujé un rectángulo aprovechando, además, una parte de la sudadera que ya tenía hechas las costuras por dos lados para ahorrarme trabajo con el dobladillo. El rectángulo lo hice un par de centímetros más largo y ancho de lo que lo quería, para después poder “coserlo”. Y pongo el coser entre comillas, porque opté por algo más fácil: en los dos laterales sin costura, marqué la zona por donde quería hacer el dobladillo planchándolo un poco y, después, pegué dicho dobladillo con silicona caliente. Después, corté la tela sobrante del dobladillo para que no molestara al jugar, y volví a plancharlo para asegurarme de que la silicona quedaba bien pegada y plana.

En el caso de la almohada, mi intención era una, pero acabé siendo más práctica. Digamos que lo más “correcto” habría sido cortar dos rectángulos del mismo tamaño y enfrentarlos poniendo cara a cara los lados que iban a quedar en el exterior para empezar a pegar. En cambio, lo que hice fue cortar un solo rectángulo que tenía el doble de largo para doblarlo por la mitad, dejando hacia dentro la tela que luego se vería por fuera. Así me ahorraba una costura y me aseguraba de que al pegarlo tenía menos probabilidades de hacerlo mal. Para no equivocarme, además, antes de pegar planché bien la zona por donde se doblaba la tela para que quedara bien marcada.

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Acto seguido, pegué todo el largo y uno de los laterales. El que dejé sin pegar, lo usé para darle la vuelta a la almohada y rellenarla con un poco de algodón sintético (que guardo de unos cojines que ya no usamos). Después, pegué la zona que continuaba despegada metiendo los bordes hacia dentro, para intentar que quedara lo más parecido posible al resto de la almohada. En este caso, también repasé la nueva “costura” con la plancha para que el doblez hacia dentro quedara bien marcado y la silicona bien pegada.

Como podéis ver y ya os había anunciado, es una manualidad muy fácil y que lleva muy poco tiempo. Lo ideal hubiera sido coserlo a máquina, pero con lo mal que se me da y la de años que hace que no la uso, me daba miedo torcerme al coser. Además, hubiera tardado más tiempo en prepararla y guardarla que en lo que tardé en total. Por eso, mientras le daba un par de vueltas a la idea, recordé que en muchos video tutoriales DIY recomendaban la silicona caliente como alternativa. Y lo cierto es que he quedado muy contenta porque es rápido, limpio y además, si se pega con cuidado, y no nos pasamos con la silicona, los bordes quedan muy finos y fáciles de doblar. De hecho, me gustó más el resultado que el que me ha dado en otras ocasiones el pegamento especial para tela.

Por otra parte, la silicona caliente tiene orto beneficio: si por lo que sea se acaba despegando o no ha quedado bien enganchado, podemos “reaprovecharla” colocando bien la tela y planchando la “costura”. Y para muestra, un botón: al terminar la almohada me di cuenta de que en el primer lateral que había pegado había sido muy lenta y la silicona no había enganchado. Así que coloqué bien la tela y puse la plancha encima. Unos segundos después, estaba perfectamente enganchado, tal y como podéis ver en las siguientes fotos:

Y poco más puedo deciros, espero que os haya gustado y si ya habéis hecho u os animáis a hacer algo parecido, no dudéis en decírmelo.

Un abrazo mamagatuno 🐱

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