A Minina · Mamagataflexiones

Esos momentos nuestros

Madre e hija

Esos momentos nuestros que no nos podrá robar nadie…

Como cuando te duermes en mi pecho porque estás cansada, pero también inquieta. Quieres dormirte, pero no puedes, y yo noto que algo falla. “¿Quieres que te coja?” Y tú te acercas más a mí, sin decir nada, en la cuna o en la cama. Yo te tumbo encima de mí y tú buscas el hueco ideal para tu cabeza. Uno que te permita estar cómoda y escuchar mi corazón… O eso me imagino yo entonces: que buscas mis latidos, que te recuerdan a ese tiempo cada vez más lejano en el que éramos una y mi latido era ese sonido que siempre te acompañaba.

Como cuando escogemos un libro y nos tumbamos en la cama, en la alfombra del comedor, o cuando nos sentamos en algún sitio de tu cuarto… Otras veces, soy yo la que está leyendo y vienes a hacerme compañía con uno o dos libros en la mano. Empiezas a “leer” tú sola, pero siempre me acabas pidiendo que lea yo contigo. Y entonces lo miramos y hablamos de lo que vemos en cada página. Casi siempre intento leerte alguno, pero tú no quieres eso. Tú quieres hablar, comunicarte, supongo que aprender y reforzar palabras. “¿Tú teres oto libro, mama?” Me preguntas si terminamos y sigues con ganas de más. Claro, cómo no voy a querer, si llevaba esperando meses a poder compartir el placer de la lectura contigo

Como cuando te despiertas de la siesta, me llamas, y nos quedamos tumbadas en la cama. Dormitando, haciéndote cosquillas, hablando cada vez más y jugando sin jugar. Esos son momentos de sonrisas, de risas y de disfrutar la una de la otra sin necesidad de hacer nada, porque el mero hecho de estar juntas lo es todo. Aunque a veces me boicotee a mí misma, a nosotras, y piense en lo que debería estar haciendo, en las tareas pendientes… Pero entonces me recuerdo: aprovecha, aprovecha estos momentos de las dos, porque el día que se vayan (que espero que sea dentro de MUCHO tiempo) los echarás de menos.

Esos momentos nuestros a veces se pierden en el día a día, entre las prisas, los quehaceres y las obligaciones, las rabietas y los enfados… y eso me entristece. Por eso intento que no sea así, intento que tengamos al menos un momento nuestro cada día, ya sea jugando, comiendo, paseando o antes de dormir. Momentos en que estemos tú y yo a solas y que todo fluya. Momentos que disfrutemos de un modo u otro, que para ti con el tiempo formen parte de una red de bonitos recuerdos. Porque así, siempre serán nuestros.

3 comentarios sobre “Esos momentos nuestros

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