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Educar en la era de la dispersión digital (libro)

logoheart_thumb3¡Hola familias gatunas!

Vuelve a hacer un tiempo que no os hablo de lecturas mamagatunas. Y lo cierto es que este libro lo leí poco después de Educar en el asombro, pero entre otras entradas que por cuestiones temporales me parecían más urgentes y que soy un poco despistada… casi se me olvida hablaros de este libro: Educar en la era de la dispersión digital, escrito porLucy Jo Palladino y publicado por Alba Editorial.

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Como viene siendo habitual, cogí este libro en la biblioteca de nuestro pueblo. Lo cierto es que lo tenía fichado desde que Minina tenía seis o siete meses, aquella maravillosa época en la que yo aún no trabajaba y tenía tiempo y voluntad para ir a la biblioteca con Minina una vez a la semana (ahora volvemos a ir con bastante asiduidad desde hace meses, pero hay semanas que fallamos, jijiji)… pero en ese momento había lecturas que me parecían más urgentes. Pero después de leer Educar en el asombro decidí que iba siendo hora de echarle un vistazo al libro. Sé que casi siempre digo lo mismo, pero estoy muy contenta de haberlo hecho.

 Educar en la era de la dispersión digital es un libro que pueden leer padres de hijos de cualquier edad, ya que como su título indica, es una guía práctica para enseñar a nuestros hijos a hacer un uso consciente y responsable de la tecnología.

El libro está dividido en tres partes. La primera, titulada La tecnología, la atención y el cerebro de vuestro hijo, está compuesta por tres secciones en las que se nos presentan los fundamentos en los que se basan las teorías de la autora y los pasos y consejos que nos ofrece después. Para empezar, nos habla de que es normal la dicotomía que sienten muchos padres entre no querer que sus hijos no usen tecnología cuando ellos sí lo hacen y cuando el mundo es cada vez más tecnológico (y cada vez más lleno de juegos, programas y Apps educativos o que fomentan el desarrollo de cualidades de nuestros hijos). Pero también nos presenta los dos tipos de atención (voluntaria y que requiere un esfuerzo; e involuntaria y que, por tanto, no requiere esfuerzo ninguno) y cómo estas se desarrollan en partes distintas del cerebro y lo hacen de forma diferente dependiendo de la edad de nuestros hijos. Asimismo, nos habla de las diferentes rutas cerebrales, de la plasticidad del cerebro y de la capacidad de “reeducarlo” y modificarlo con el paso del tiempo.

La segunda parte tiene siete capítulos, uno por cada paso que nos recomienda para enseñar a nuestros hijos a desarrollar la atención voluntaria y a no ser esclavos de las nuevas tecnologías. Esos pasos pueden resumirse con los títulos de cada uno de ellos:

  1. Adoptad la actitud mental adecuada
  2. Sed el cambio que deseáis ver en vuestro hijo
  3. Practicad las tres erres de la buena atención (realizar actividades deportivas, reflexionar y replantearse el tiempo ante la pantalla)
  4. Activad la felicidad en el mundo real
  5. Pensad como un niño, actuad como un padre
  6. Convertíos en una familia respetuosa con la atención
  7. Celebrad el éxito pero preparaos para acaparadores (de la atención) más fuertes

Como podéis ver, y sin entrar en detalles (para eso os recomiendo que os leáis el libro 😉 ), son pasos que se basan en conocer y reconocer los dos tipos de atención y trabajar por el cambio de una forma positiva y no autoritaria porque-yo-lo-digo (ya que está claro que eso no funciona). Para ello, nos habla de la importancia de hacerlo desde el autoconocimiento, la autocrítica y el propio cambio, y en un ambiente afectivo y de respeto, proporcionando además estímulos interesantes para nuestros mininos más allá de las pantallas. Eso sí, también hay que ser conscientes de que que no va a ser una “guerra” fácil, puesto que el mundo está lleno de acaparadores de la atención involuntaria que pondrán a prueba a nuestro mininos (e incluso a nosotros mismos) una y otra vez. En cada uno de estos pasos, la autora nos ofrece más bases teóricas, pautas y ejemplos de casos reales que ha tratado en su consulta, con lo que las explicaciones son realmente claras.

Para terminar, la tercera parte se titula El futuro de vuestro hijo y analiza los acaparadores de atención más comunes, ademas de comentarnos qué dice la ciencia sobre cómo desarrollar el autocontrol y cómo criar a nuestros hijos para que sean fuertes y libres de adicciones a las nuevas tecnologías.

¿Qué decir de este libro? Como ya os he dicho, lo tenía en mi lista de pendientes, pero en parte me daba cierto reparo a leerlo porque no sabía si iba a estar en contra o a favor de la tecnología, ni cómo iba a tratar el tema… Por suerte para mí, me ha encantado por varios motivos.

En primer lugar, me gusta porque no demoniza las nuevas tecnologías. Las ve como algo normal, parte del día a día de nuestra vida y, por lo tanto, algo con lo que nuestros hijos tienen que aprender a convivir. No demonizar no quiere decir que defienda el “todo vale”. Más bien al contrario, insiste en que el cerebro del niño está en plena formación, que cuanto más pequeños, más primarios somos, y que si la atención voluntaria es algo que cuesta, que se adquiere y se trabaja… el luchar contra los acaparadores (de atención involuntaria) es algo que también se aprende y se debe desarrollar. Por desgracia, ahora hay muchos más acaparadores que antes ya que vivimos en una sociedad en la que nos vemos rodeados de estímulos por todas partes, por lo que esa lucha es cada vez mayor.

 Además, no habla solo de los niños, sino de la sociedad actual en general y, por lo tanto, también de los adultos. Por eso, es un libro que invita a la autocrítica y con razón. Realmente es un sinsentido pedir a los niños que no usen tecnología si nosotros lo hacemos a diario y, a veces, hasta sin ser conscientes de ello. De hecho, leyendo el libro me di cuenta de que estoy mucho más pendiente del móvil de lo que pensaba y, desde entonces, he intentado establecer unas pautas para no usarlo tanto y tenerlo lejos cuando estoy jugando o haciendo actividades con Minina para, así, evitar distracciones innecesarias que, además, son un ejemplo negativo para ella.

En tercer lugar, en el libro suele hablar de los niños en general, pero cuando es necesario (como al hablar del desarrollo del cerebro o en técnicas que aparecen en algunos de los pasos a seguir) hace franjas de edad para ahondar en las características propias de cada fase de desarrollo.

Para terminar, el enfoque en general (y los pasos a seguir) me parecen muy coherentes. Es más, es un libro muy positivo en el que todas las técnicas parten del afecto y el trato respetuoso hacia nuestros hijos. Puede parecer una obviedad, pero hay muchísima literatura infantil que aunque se disfrace, no es así.

Por todos estos motivos, es una lectura que recomiendo y que estoy segura de que, tarde o temprano, volveré a pedir prestada en la biblioteca para echarle un nuevo vistazo.

¿Y vosotros habéis leído algún libro interesante últimamente? ¿Tenéis alguna recomendación?

Un abrazo mamagatuno 🐱

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