A Minina·Mamagataflexiones·Reflexiones gatunas

2 años

Hoy, a las diez y ocho de la noche, cumplirás dos años y estoy que no me lo creo. No me puedo creer que un ser tan pequeño se esté convirtiendo en alguien tan grande… en varios sentidos.

2_6Porque me impresiona todo lo que has crecido, lo alta que eres,  lo mayor que pareces, lo largas que son tus piernas y lo largo que tienes el pelo desde hace unos meses. También me encandila tu forma de caminar, de correr, de bailar, y cómo te aguantas sobre un pie cruzando el otro por encima, de modo casual, cuando te apoyas en la pared a esperar. Pero no olvidemos tus caras y gestos teatreros, poniendo las manos en la cintura, para expresar sorpresa; la forma en que frunces mucho el ceño cuando te enfadas y ves que no hacemos caso a tu cabreo; la mirada provocadora cuando sabes que has hecho algo que no debes (como pegar 🙄 ), pero te da igual; o  la forma exagerada de atusarte la melena cuando te molesta el flequillo o algo te da vergüenza.

2_7Pero las sorpresas no vienen solo a nivel físico, sino por todo lo que ha cambiado, también “por dentro”: tus primeras frases completas, algunas expresiones nuestras del día a día escuchadas en tu boca (“Un poquito, y ya’ta, ¿vale?“), y otras que son ya de tu  cosecha propia (“Mama shubes comigo a a’cuna. ¿Sí? Vale“); tu erre, tan perfecta como siempre (de eso quiero hablarte un día), y los otros sonidos que te cuestan; tu forma de enseñarnos algunos números que ya reconoces (“Ete e’ el cato“) o de inventarte los que aún no identificas (“¿Cuál es este?” “E’ sete” “No, es el cinco” “No, ete e’sete, mama” “Vale, pero que sepas que es el cinco“)… Y lo mismo sucede con los colores, de los que ahora reconoces el “bau” (azul), el lila, el rosa y a veces el “vede“, aunque el amarillo y el naranja son ambos “ajanja” y el resto los llamas según te apetezca…

2_4También me encanta tu mirada perspicaz ante un descubrimiento o cuando logras algo que se te resistía; tu destreza al realizar algunos puzles o juegos que antes parecían imposibles, e incluso tu forma de pasar cuando ves que con alguno sigue siendo así. Y cómo no hablar de tu capacidad de empatía, que sigue siendo escasa (como es normal para tu edad) pero poco a poco va creciendo (“¿Qué pasha a nena, mama? ¿Po’qué llora? No lloresh nena, ya’ta”. …  “Mama, qué’he pasha, tas malita?” “Sí cariño, necesito descansar. ¿Te quieres tumbar conmigo?” “Mamosh a jugá, ¿sí? Vale. Mamosh a jugá’ “).

2_9Y si antes decía que eras tranquila pero activa, ahora eres todo un terremoto. Siempre con cierta cautela, eso sí, pero no paras quieta, arriba y abajo, subiéndote a todas partes (muebles incluidos), poniendo a prueba tus destrezas y, para qué engañarnos, también nuestra paciencia y los límites que te imponemos. Porque eso sí que sigue igual, aunque con tendencia creciente: tu genio es tu genio, y carácter tienes mucho. Pero sabemos que es normal; tienes que probar límites, buscar (y me temo que encontrar) formas de salirte con la tuya, tienes que aprender a saborear tus victorias, pero también frustarte y a aceptar las negativas. Y aunque a veces lo asumes, otras te resulta muy duro. Por suerte (al menos para nosotros) estos cabreos no duran mucho, porque la mayoría de las veces pareces entender rápido que pierdes más que ganas en esas situaciones y, en las que no es así, aguantamos carros y carretas hasta que pase la tormenta.

2_1Pero lo que más me emociona de todo es ver que eres una niña alegre, una niña divertida. Una niña que empieza hacer pequeñas bromas, que ríe, que tiene picardías en el buen sentido de la palabra y que puede ser muy ingeniosa. En resumen, una una niña feliz… Y la felicidad, junto con la salud, es lo que más debería importarnos, ¿no crees? Y por todo esto, y por lo que está por venir, le doy gracias a la vida por estos dos años de días buenos, por los no-tan-buenos y por los que pienso que debería haberme quedado en la cama; por tus llantos y por tus risas; por tu buen humor y por tus rabietas; por las incontables noches de dormir a trompicones y la alegría de aquellas pocas en las que no te despiertas hasta el amanecer… en resumen, por haberme concedido el honor que tú seas mi Minina y yo sea tu Mamagata.

Te quiero muchísimo, no lo olvides nunca. 🐱

 

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