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(Re)adaptación a la guardería

logoheart_thumb3¡Hola familias gatunas!

Ahora que han pasado unas semanas desde el inicio de curso, puedo hablaros finalmente de nuestra (re)adaptación a la guardería, que tenía ganas. Si seguís el blog desde sus inicios o desde hace un tiempo, ya sabréis que Minina empezó la guardería en noviembre del año pasado porque os hablé de su adaptación en este post, y también os dejé mis conclusiones al terminar el curso en este otro. Por eso, quiero comentaros también cómo ha ido este nuevo inicio de curso, ¿vamos a ellos?

En el pueblo donde vivimos, las guarderías públicas empiezan las clases igual que los colegios e institutos. Aún así, unos días antes nos invitaron a merendar en el centro para que los peques se reencontraran con sus amigos conocieran a los niños que empiezan este año. Personalmente creo que también es una forma de que los nuevos alumnos asocien la guardería con el sitio en el que han estado jugando con sus padres y otros niños, de modo que  eso facilite la adaptación posterior.

En este caso, al ser P2, ha habido dos adaptaciones paralelas: los alumnos nuevos han hecho una adaptación más lenta y más larga y los alumnos que ya estaban en P1, como Minina, han tenido una adaptación de tres-cuatro días. El primero, estuvimos una hora en clase los niños y un adulto (en nuestro caso, yo). El segundo día, estuvimos unos 15-20 minutos con ellos y luego nos fuimos hasta que terminó la hora y el tercero se inició el horario normal de las mañanas, de 9-9:30 a 11:45-12:00. Y creo que al día siguiente iniciaron también el horario de tarde, pero como Minina no va, no estoy segura. Durante esos primeros días, las dos adaptaciones se llevaron por separado en horarios diferentes. Después los unieron en la clase, aunque los alumnos nuevos no estaban durante el horario completo porque, como ya os he comentado, hacían una adaptación más larga.

Con respecto a nuestra experiencia personal, Minina ha vivido el proceso de adaptación de forma diferente al año pasado. El día que fuimos a jugar en la guardería por la tarde, al principio estuvo muy vergonzosa y abrazada a Papagato  o a mí. Luego, poco a poco, se fue soltando.  Y lo mismo sucedió durante la adaptación. El primer día estuvo abrazada a mí o muy cerca de mí durante un rato. El segundo día también, aunque le costó un poco menos. Eso sí, el ratillo que estuvo a solas y yo tuve que irme, estuvo tranquila y no lloró. Lo mismo sucedió los días siguientes. A decir verdad, el único día que la vi un poco descolocada fue cuando unieron a los alumnos del curso pasado con los que han llegado este año, y no es de extrañar. Al llegar al aula había varios peques llorando y Minina se asustó un poco. Aún así no lloró y, como suele hacer, buscó el consuelo de sus maestras.

Lo que me resulta curioso de todo esto es que al parecer, Minina se ha vuelto vergonzosa este verano, y aún ahora cuando la dejo en la guardería se me engancha a la pierna y actúa con timidez. Al principio pensaba que quizás no quería quedarse allí, pero siempre se despide sonriente y cuando está en casa, durante la tarde, nombra a las maestras o a sus compañeros, feliz. Además, aunque los primeros días la maestra decía que se la veía un poco cohibida, ahora que ha ido retomando la confianza dicen que habla mucho y no para quieta… Así que supongo que simplemente tenemos una nueva faceta de la personalidad de Minina.

Donde sí notamos un poco que le afectó el inicio de la guardería fue en casa. En general estuvo bastante normal, pero tuvo unos días con un poco más de “mamitis” de la habitual, junto con unas cuantas rabietas extrañas. Minina está a punto de cumplir dos años y tenemos uno o varios mosqueos cada día, pero normalmente sabemos de dónde vienen y no duran mucho. En cambio, durante un par o tres de días se enfadó al despertarse de la siesta o cuando estaba tomando pecho “porque sí”, con rabietas más fuertes y duraderas de lo habitual… ¿Nuestra solución? Intentar mantener la calma (¡aunque cueste!) y mucho cariño, que al fin y al cabo, estos enfados siguen siendo una forma de expresar su frustración.

Por otra parte, a veces cuando nos despertamos por la mañana, y a menudo cuando está en la guardería, repite mucho “el papa a’cole” “a mama a’cole” , como si reafirmara “mis padres se van porque tienen que ir al cole, pero luego volverán”. También hay días que se levanta diciendo que quiere ir al parque, y no al cole… pero cuando le digo que iremos al parque por la tarde me responde “vale, luego, a’paque”. Y cuando vamos de camino a la guardería, hablamos de los colores de los coches, de los perros que nos encontramos por la calle, de los sonidos de los animales o cantamos un poco (esa es nuestra rutina ahora mismo, jajaja) y cuando llegamos se la ve contenta y con ganas… Me imagino que esas repeticiones son su forma de interiorizar lo que está pasando y entender que nosotros no estamos porque tenemos que estar en otro sitio, pero que no pasa nada.

Y poco más os puedo decir, salvo que este ha sido el inicio de una nueva etapa, y se nota que Minina está creciendo, adquiriendo personalidad propia, puesto que sus formas de reaccionar han sido diferentes. De hecho, el otro día me preguntaba cómo será su adaptación el año que viene, cuando vaya al cole y haya un cambio de centro, de maestros, de amigos… pero bueno, aún queda MUCHO tiempo, así que ya veremos cómo cruzamos ese río cuando lleguemos a él 😛 .

¿Y vuestros peques, han empezado la guardería o el cole? ¿Qué tal han ido las adaptaciones?

Un abrazo Mamagatuno 🐱

 

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