Mamagataflexiones·Reflexiones gatunas

Hoy estoy muy cansada, pero…

Hace unos días publiqué esta imagen en Facebook:

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Y es que en uno de esos pocos momentos de desconexión del día, estaba mirando el móvil cuando este me recordó que tenía recuerdos con una amiga, y mi subconsciente me dijo a mí misma: “No, lo que tienes es sueño”. Personalmente, creo que es algo que puede hacer cierta gracia, pero no por ello resulta menos malo. Vivimos en un mundo en el que todo va tan rápido, que hasta cuando tenemos tiempo libre o para descansar, nos creamos la necesidad de hacer algo o nos preocupamos por lo que debemos hacer.

En mi caso, aunque la gente suele decirme que parezco una persona tranquila, soy de esas que llevan la procesión por dentro y que (al menos mentalmente, a nivel físico/deportivo ya es otro cantar 🙄 ) no saben estar quietas. De hecho, soy también de las que rinden mejor cuanto más tienen que hacer, porque si hay poco movimiento en mi vida acabo perdiendo el tiempo con tonterías; y cómo no, de las que llevan mejor el día si no duermen demasiado… aunque desde hace un tiempo ya no hay semana en la que, al menos una noche, no me vaya a la cama pronto porque el cansancio me puede.

Si sigo siendo sincera, tampoco encuentro un motivo muy claro por el que haya empezado a escribir esto en mi blog de maternidad… salvo porque estoy muy cansada. En primer lugar, porque ayer fue un día de no parar: clases, llegar a casa, matronatación con Minina, biblioteca (a petición de la peque) luego, compras después… Pero también porque, aunque ayer me acosté bastante temprano, como casi siempre que se da el caso, Minina decidió despertarse más esta noche y reclamarme más a su lado… como si hubiera olido mi intento de reposo (¿Que mamá quiere dormir más de seis horas y poco en tandas de unas tres horas, como suele hacer… ¡ni hablar! ¡Vamos a llamarla más a menudo!). Como hoy por suerte no trabajaba, he decidido aprovechar y “tomarme las cosas con más calma” que otros días en que libro. No hacer nada en absoluto tampoco, porque si no la faena se nos acumularía para otros días y sería un poco lo comido por lo servido, pero sí hacerlo sin prisas, y hasta donde llegara.

Extrañamente hemos salido de casa antes de lo que yo esperaba porque Minina ha estado más colaboradora de lo habitual. Y cuando he ido al mercado y he visto que algunos puestos estaban a rebosar, he preferido comprar donde no había tanta gente y pasar esta tarde cuando volvamos de pasear para no perder tanto tiempo y no ir tan cargada  (a veces nos obsesionamos con llenar nevera y congelador, ¿no os pasa?). Ya en casa he tendido la ropa, he hecho un par de cosas y he vuelto a la guardería a por Minina. Ya que estaba, camino a casa he comprado un par de cosas más en el supermercado.

Al llegar, Minina no ha querido echar la siesta, con lo que no he podido aprovechar para adelantar faena. Pero hemos mirado un libro, hemos jugado un poco y luego me he puesto a hacer la comida. Ella ha jugado en el suelo de la cocina con el cajón inferior del frutero un rato y cuando se ha aburrido, se ha ido a pintar. Cuando me he dado cuenta, había pintado en el suelo, pero no ha habido reproches, ni llantos; hemos ido a por papel de cocina y alcohol y lo hemos limpiado. Luego hemos ido a buscar un folio, “Porque se pinta en el papel, ¿verdad?” “Shi, a pita a papé, a shuelo, no“. Y mientras el arroz hervía y Minina jugaba, he podido pasar las notas de unos alumnos a la hoja de Excel. “¡Mama, mia… a bebé mueme!” y yo me he asomado a su cuarto y hemos hablado de sus Playmobil 1, 2, 3 y lo que estaba haciendo con ellos no sé si cinco o seis veces.

Cuando Papagato ha llegado, hemos comido los tres mientras hablábamos de la mañana. También hemos discutido (en el sentido positivo de la palabra) con Papagato sobre un tema en el que seguimos sin estar de acuerdo, pero ha sido de un modo menos tenso que hace unos días; más apaciguador y con ganas de llegar a un acuerdo. Cuando Minina se ha echado la siesta después de comer, incluso he acabado haciendo esas cosas que había descartado si no tenía tiempo… Y aquí estoy ahora sentada, a las 16:10, escribiendo y aún con muchas horas por delante.

Y ahora que lo pienso, sigo cansada, pero contenta. Porque no he parado quieta, pero lo he vivido de un modo diferente a como vengo haciéndolo últimamente, siempre con prisas, siempre pensando en qué toca después. Y esto me demuestra que, aunque la teoría me la sé bien, en la práctica suelo fallar un poco y me cuesta predicar con el ejemplo eso de “hay que cuidarse”. Pero es verdad, los agobios no sirven para nada. Cuanto más abarcamos menos hacemos. Y si vamos poco a poco parece que en general todo fluye mejor. Habrá situaciones en las que no, seguro, pero para mí ese ha sido el caso hoy.

De hecho, con esa idea el círculo se cierra, puesto que he empezado a escribir sin saber por dónde iría el texto, sólo un poco para desahogarme, y creo que me ha servido para sacar unas buenas conclusiones: Cuidémonos un poco, al menos. Y cuidarse a veces puede ser tan fácil como no sobre-exigirnos ni agobiarnos con el día a día. Cuidar nuestra salud mental y nuestra tensión emocional. Adaptémonos a las situaciones que nos van llegando, y ya veremos cómo cruzamos esos puentes más lejanos cuando lleguemos a ellos. Solo con eso, ganaremos en tranquilidad, y eso repercutirá de forma positiva en nuestra vida cotidiana y, sobre todo, en la forma de vivirla ¿no os parece?

Un abrazo Mamagatuno 🐱

Escrito el 5 de octubre de 2017

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