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Conclusiones de nuestro viaje

logoheart_thumb3¡Hola otra vez, familias gatunas!

Regreso con el tema vacaciones para hablaros de mi visión y mis conclusiones de este viaje, así como algunos consejillos que quizás os vengan bien.

Aspectos organizativos

Con respecto a la ropa de Minina, llevamos ropa para un par de días más de los que estuvimos en realidad, por si se manchaba mucho y había que cambiarla. Aún así, estando ya en Certaldo le lavé unas cuantas prendas a mano por si acaso, porque me daba miedo que se manchara varias veces y no tuviéramos ropa limpia. Por eso, mi consejo en ese sentido sería: lleva, al menos, más camisetas de las “necesarias”. Porque los pantalones y las faldas los podrá llevar a lo mejor un par de días, pero los vestidos y las camisetas no.

También llevamos dos pares de zapatos, para poder cambiárselos y, para la piscina, las chanclas sujetas, dos bañadores-pañal y su toalla. En nuestro caso usamos las toallas que proporcionaba el hotel, pero para ella nos va mejor la toalla-capa a la que ya está acostumbrada.

DSC01344Con respecto al carro que llevamos, en este caso por cuestión de espacio optamos por la silla más ligera. A pesar del empedrado de las calles de Italia, para Minina resultó cómoda. De hecho, muchas veces el traqueteo servía para que se quedara dormida, 😛 . Y a nosotros nos ha venido bien alguna vez que hemos tenido que cargarla (al subir al tren, en alguna bajada de escalones cuando Minina iba subida) porque pesa mucho menos que la otra.

Además de eso, tanto en el hotel de Niza como el de Marsella, pudimos cenar sin problema en la habitación. En Marsella, porque era un aparta-hotel muy bien montado (Appart’hotel Odalys Prado) aunque, como ya os comenté, estaba un poco lejos del centro. En el caso  del hotel de Niza, la habitación era pequeña, pero tenía microondas y una pequeña repisa, además de una mesita y dos sillas plegables (Hotel Victor Hugo a 10-15 minutos del barrio antiguo). Sin embargo, en Certaldo también cenamos un par de noches en el hotel, por cuestiones económicas gracias a un supermercado que estaba a cinco minutos en coche XD . Es una buena manera de ahorrar algo de dinero, ya que donde uno gasta más cuando está de viaje es en la comida.

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Por otra parte, para el viaje de ida llevamos agua, galletas y fruta para el trayecto (que en el caso de las galletas y la fruta nos sirvieron para más días porque me pasé un poco 🙄 ). Pero como Natalia es MUY fan de los zumos de naranja, también decidimos llevar  un exprimidor manual y uno de sus vasitos de plástico para el hotel. La verdad, nos vino de perlas porque gracias a eso pudo tomar zumo de naranja natural los días que quiso.

Algo que fue muy importante para ella durante el viaje fue Godzilla, su muñeco de apego. En el coche lo tenía siempre encima o al lado. De hecho, si lo cogía yo porque lo había dejado a su lado, me decía que no, que lo pusiera donde estaba. Además, los primeros días no nos lo llevamos “de turismo” con nosotros porque pensamos que sería un estorbo y le daría mucho calor. Sin embargo, hubo un día que insistió en que viniera. Ese día nos dimos cuenta de que ella estaba más tranquila, menos enfadona (y más predispuesta a meterse en el carro, que en algunos momentos era algo importante), con lo que optamos por que a partir de entonces nos acompañara siempre 😀 .

Y algo que me dio a mí mucha tranquilidad, aunque por suerte no la necesitáramos, fue pedir la tarjeta sanitaria europea antes de irnos de viaje. Mucha gente no lo hace, pero es la tarjeta que te permite ir a la sanidad pública de cualquier país de la Unión Europea sin tener que pagar. Antes de tener a Minina no la habíamos pedido nunca, pero esta vez quería asegurarme de tenerlo todo atado por si se hacía daño, cogía fiebre, malestar o le pasaba algo. Por eso, también, nos apunté en el registro de viajeros del Ministerio de exteriores. Es un registro en el que anotas tus datos para avisar que te vas de viaje, adónde, dónde vas a alojarte (si lo sabes) y cuál va a ser tu itinerario (en caso de tenerlo marcado). Llevo rellenándolo desde que lo descubrí la primera vez que salimos de Europa con Papagato. Como me parece una información relevante en caso de que suceda algo grave y son sólo cinco minutos,  esta vez volvimos a hacerlo.

Viajar a Italia

Italia es un país precioso, y resulta un buen destino porque el idioma y la comida son muy parecidos y es fácil comunicarse con la gente. Como era de esperar, hemos comidos mucha pizza y mucha pasta, pero eso no ha sido un problema para ninguno de los tres, jaja. Para la comida de Minina optamos por pedir para nosotros pensando en cosas que le pudieran gustar y así pudiera comer de lo nuestro. Lo hicimos así porque un plato solo para ella hubiera sido demasiado y, la verdad nos ha ido muy bien.

Sobre la calidad de la comida, sólo puedo decir que como suele pasar en zonas turísticas, hay sitios donde la comida está relativamente bien de precio pero, en cambio, la bebida es muy cara. Por otra parte, en la mayoría de restaurantes “el cubierto” no está incluido en el precio, con lo que hay que sumar a los precios unos 2-3 euros más por persona. Esto es algo que choca si uno no lo sabe de antemano, así que ahí lo dejo. Sin embargo, también os diré que en la mayoría tuvieron el detalle de no cobrarnos el cubierto de Minina. Algo que he valorado positivamente con respecto a los restaurantes es que en todos a los que hemos ido menos uno, tenían tronas o adaptadores para niños pequeños. Minina se emocionaba cada vez que veía que le ponían uno, era muy gracioso.

Con respecto a la temperatura, tuvimos suerte porque hubo un par de días que llovizneó un rato, pero en general en Italia en verano hace mucho calor. Por fortuna, los helados y los granizados nos han ayudado tanto a refrescarnos como a “desagobiar” un poco a Minina en momentos de bochorno, calor y cansancio.

Viajar con una Minina de 20 meses

El año pasado ya fuimos a Asturias con Minina y, de hecho, en Diciembre os hablé de los días del puente que pasamos en Segovia. Sin embargo, se nota que ahora es más consciente de todo lo que sucede, pero sigue sin entender muchísimas cosas… porque tanto ella como nosotros lo hemos pasado mal.

No quiero que me malinterpretéis, pero aunque hayan sido muy bonitas y no las cambiaría por nada del mundo, por una parte han sido las peores vacaciones que recuerdo 🙄 . ¿Por qué? Por el cansancio. Por dormir mal porque a Minina le costaba conciliar el sueño, pedía bastante pecho por las noches e incluso una se despertó llorando por alguna pesadilla y nos costó calmarla. Porque Minina lleva ya un tiempo en fase rabietas y el hecho de estar cansada tampoco ha ayudado, y hemos tenido muchos más enfados de los habituales. Por querer brazo, por no quererlo, por no querer ir al carro pero tampoco querer caminar; por tener sueño pero no querer dormirse, por no querer subir al coche cuando es algo que le encanta… Y claro, nosotros también estábamos cansados y nuestra paciencia y capacidad para gestionarlo todo en algunos momentos tampoco era la misma.

Y eso que ya fuimos al viaje mentalizados de que íbamos a adaptarnos a ella y, por lo tanto, no íbamos a hacer tanto turismo “a saco” como solíamos, pero aún así para ella han sido muchos cambios en muy poco tiempo, ver un sitio diferente cada día y que sus únicos referentes fijos de toda su vida fuéramos nosotros y Godzilla. Ese fue el motivo principal de que optáramos por un hotel con piscina, y de que en todos los sitios hayamos hecho visitas de callejeo bastante breves para regresar pronto al hotel. Así todos podíamos descansar y, los días que hizo buen tiempo, también pudo disfrutar de la piscina.

De hecho, tengo clarísimo que, a parte de los parques de Niza, los mejores momentos de Minina para el viaje han sido allí, jugando en la piscina. Bueno, eso y los viajes en tren y en el tren cremallera de Certaldo. Cuando íbamos a la estación y veíamos que llegaba uno le encantaba llamarlos “menga, ven, teeeen” y luego les decía “mamos, mamos” cuando nos habíamos montado. también le fascinaba ver que dejábamos la mochila en el portaequipajes de encima de nuestros asientos, jajaja. Sin embargo, también es cierto que esto duraba cierto tiempo, pero que llegaba un momento que se cansaba o, cuando había mucha gente, se agobiaba y costaba distraerla. Y eso que llevábamos siempre encima colores, una libretita y cuentos para ella… pero a veces funcionaba solo un ratillo o directamente nos decía que no.

Viajando con un minino también te das cuenta de la relatividad de la importancia de las cosas. Nos pasó más de una vez (creo que os lo expliqué cuando os hablé de Pisa) que Minina se dormía en el momento menos oportuno. También nos divirtió mucho ver cómo se deleitaba con los alcantarillados de Lucca y las cucharillas de nuestros helados cuando estábamos delante de la Torre de Pisa XD. Sé que es algo muy normal, pero a nosotros nos hacía mucha gracia: “Anda, mírala, ya está estudiando otra vez la magnificancia de las cucharillas” XD .

Aunque sé que puedo ser un poco pesada con el tema, me siento en deber de repetir que hemos vivido en nuestras propias pieles la importancia de encontrar parques para que Minina se divirtiera y se desahogara. En Italia no encontramos ninguno y Minina estuvo mucho más rebelde que el día en Niza. Es cierto que también estaba cada vez más cansada, pero en Niza venía de unas seis horas de coche y también estuvo bastante rebelde a la hora de comer. Sin embargo, sus ratos de ocio le sirvieron de válvula de escape, una forma de volver a ser ella misma, una niña activa y con muchas ganas de jugar.

Para terminar, aunque no tenga que ver con maternidad, me gustaría enseñaros algo que me ha encantado del viaje. Se trata de estas esculturas de El árbol de la vida de Andrea Roggi. La primera la vimos en el castillo de Certaldo el primer día y me pareció preciosa. Cuando Papagato vio la segunda antes que yo en Volterra, me dijo “Mira, otro amigo tuyo”, porque sabía que me había quedado prendada de la primera. No pudimos ver más, pero por una búsqueda que hice en Instagram con el hashtag #andrearoggi, vi que tiene varios parecidos y otras esculturas diferentes por toda la Toscana que también me parecen preciosas. Y con estas dos preciosidades me despido de vosotros hasta la próxima entrada.

Un abrazo mamagatuno 🐱

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