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Vacaciones en la Toscana (2)

logoheart_thumb3¡Hola, familias gatunas!

Continuamos con la segunda parte de nuestro viaje por la Toscana para hablaros de otros cuatro lugares que visitamos. ¿Preparados?

Al día después de estar en Pisa, cogimos el coche para visitar dos pueblos. El primero fue Monteriggioni, un pueblo medieval pequeño, pero con mucho encanto. Como podéis ver en este mapa, cuando digo que es pequeño es porque realmente lo es y se puede visitar en poco tiempo. Básicamente, fuimos porque nos lo recomendaron los mismos amigos que nos hablaron de alojarnos en el hotel Certaldo, y porque Monteriggioni es el lugar de origen de Ezio, el protagonista de uno de los videojuegos de la saga Assassin’s Creed… y a Papagato le apetecía verlo.

Las calles están todas formadas por casa de piedram, la plaza central tiene un pozo, la iglesia es muy sencilla, y todo el poblado está rodeado de una muralla, dos partes de la cual se pueden visitar junto con el museo (son las zonas marcadas en rojo en el mapa), pagando tres euros. Desde las murallas se ve tanto el pueblo desde arriba como sus alrededores, llenos de campos de olivos. El museo, por su parte, tiene tres o cuatro salas con figuras ataviadas con armaduras y armas medievales. ¿Lo más destacable? Que en cada una de las salas hay alguna parte de armadura o alguna arma a disposición de los visitantes para que las toquen, las cojan e incluso se las pongan, como podéis ver en la foto alargada.

Comimos allí mismo, en un restaurante que tenía una terraza con un jardincillo muy bonito en la parte trasera (no recuerdo el nombre) y, después, seguimos en coche hasta San Gimignano. Este también es un pueblo medieval, pero más grande y con más zona que visitar. Como siempre en este viaje, dimos un buen paseo callejeando un poco sin rumbo fijo y encontrándonos con su preciosa arquitectura, sus plazas y las torres medievales que hacen tan famosa a esta población.

También hay varios museos que visitar, pero de nuevo decidimos no entrar en ninguno. Lo que sí hicimos, en cambio, es comprarnos unos buenos helados en la Gelateria Dondoli (en la Piazza della Cisterna), heladería que ha recibido varios años el título de creadora de los mejores helados del mundo. Personalmente no sé si serán los mejores del mundo o no, pero sí puedo decir que estaban muy buenos. Eran helados muy cremosos con muy buen sabor, y los disfrutamos toda la familia, jiji.

Tanto Monteriggioni como San Gimignano tienen zonas de aparcamiento en las que se paga a la salida. En el caso de Monteriggioni no lo sé, pero en San Gimignano el precio eran 2€ por hora y te redondeaban hacia arriba. Lo recuero porque regresamos el último día para dar otro paseo y comprar un par de regalos, y después de estar una hora y media, nos cobraron 4 euros 🙄 .

Al día siguiente, fuimos a Volterra, ciudad etrusca y medieval que estaba a 40 minutos en coche de Certaldo. Personalmente quería visitarla porque había leído sobre ella en la segunda novela de la saga de Crepúsculo y, además, una amiga me había dicho que era muy bonita, con lo que tenía curiosidad.

Esta vez la experiencia fue un poco estresante, pero porque las zonas de párquing que encontramos eran de zona azul, con lo que había que pagar por adelantado. Al llevar pocas monedas, pagamos lo que pudimos, fuimos a dar una vuelta por una parte de la fortaleza, tomamos algo para cambiar dinero y, así, poder volver a echar unos euros más y ver la parte que nos faltaba. No sé si fue un poco de falta de visión por nuestra parte pero, la verdad, como en las visitas anteriores se pagaba a la salida, ni pensamos en que teníamos que llevar suelto por si acaso.

Lo que más me sorprendió de Volterra fue encontrarnos con iglesias realmente pequeñas, como una habitación, en la zona más cercana a las murallas. Podéis ver una de ellas en las siguientes fotos… ¡el campanario me parece una pasada, tan pequeñito! Hasta le hice una foto en primer plano XD . La Piazza dei Priori (donde está el ayuntamiento) y la Piazzia San Giovani, donde se encuentra la catedral, también son bonitas, y con alguna sombra fresca en la que descansar mientras te comes un helado (algo de agradecer, jiji).

Por mi parte, lo que más me gustó fue el teatro romano y el arco etrusco. El teatro, junto con el foro, se encuentran fuera de las murallas y están muy bien conservados. Sin embargo, decidimos no entrar a verlos de cerca porque el precio nos pareció excesivo (12€ por pesona) y no se veía a nadie paseando por ellas, con lo que tampoco sabíamos hasta dónde te permitían entrar. Por suerte, pudimos ver las ruinas desde una zona de la muralla. Por otra parte, aunque también nos gustó el arco etrusco, no llegamos a ir a la acrópolis porque había un sol de justicia y Minina empezaba a tener hambre y a estar cansada… así que decidimos comer y volver pronto al hotel para que se echara la siesta y jugara en la piscina por la tarde.

El penúltimo día de nuestra estancia en la Toscana, decidimos ir a Siena en tren. La estación está a unos 20 minutos paseando de la zona más turística, pero es fácil de llegar… aunque salir de la estación en la dirección correcta nos costó un poco porque no está muy bien señalizado. Así que si alguna vez vais a Siena en tren, que sepáis que para ir al centro tienes que salir de la estación por el centro comercial y subir unas escaleras mecánicas eternas (hay como 6 o 7 tramos diferentes). Después, cuando sales de la zona de escaleras, sólo hay que girar hacia la izquierda y caminar todo recto.

Aunque no esté muy bonito decirlo, lo que más recuerdo del día en Siena es un calor sofocante (más que los días anteriores), a todas horas. Por eso, y porque Minina no podía con su alma tras tantos días de viaje y de dormir fuera de casa, decidimos hacer solo una mini ruta que marcaba la guía. Dicha ruta hacía una especie de zig-zag partiendo de la Piazza del campo como punto central (el semicírculo grande que se ve en este mapa). Para entendernos, se limitaba a salir de  la plaza por una calle, caminar por las calles posteriores y volvía a entrar en la plaza un par de calles después). Dicha plaza es enorme, con lo que no me extraña que la guía la pusiera como punto de referencia 😛 .

Así pudimos comer cerca del antiguo mercado, donde también había unas bonitas vistas de Siena, ver la catedral y callejear por calles empedradas muy bonitas, llenas de bares y tiendas para turistas.

Y, para terminar, como ya os comenté, el último día decidimos no hacer más turismo y descansar, con lo que sólo fuimos un momento a San Gimignano a comprar unos regalos y después regresamos a Certaldo para comer y pasar la tarde descansando y en la piscina.

Al día siguiente, partimos rumbo a Marsella, donde hicimos parada para pasar la noche con la idea de hacer una visita rápida por la tarde. Sin embargo, no pudimos porque por varios motivos tardamos en llegar bastante más tarde de lo planeado, (casi a las 19:00) y el hotel estaba un poco lejos del centro, con lo que optamos por dar un paseo para estirar las piernas y volver al aparta-hotel a cenar pronto y descansar.

Y con esto terminan nuestras andanzas por la Toscana. ¡Espero no haberos aburrido demasiado! Y si a alguien le sirve de ayuda para planear futuros viajes, mejor que mejor. Sin embargo, me doy cuenta de que estas dos últimas entradas han sido básicamente de experiencias. También quiero hablaros de mis conclusiones como suelo hacer siempre, pero creo que ya me he extendido demasiado por hoy, así que nos vemos dentro de unos días con ellas 😉 .

Un abrazo mamagatuno 🐱

 

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