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Nuestro día en Niza y sus parques

¡Hola, familias gatunas!

Después de contaros nuestra experiencia los días en Huesca y mis reflexiones al respecto en el post pasado, quería empezar a hablaros de nuestras vacaciones. Este verano decidimos emprender la aventura de ir a la Toscana en coche. Para hacerlo, hicimos dos paradas técnicas: una a la ida, y otra a la vuelta. La primera la hicimos en Niza.

Salimos de casa sobre las 6:30-7:00 de la mañana. Durante el viaje tuvimos bastante suerte, porque Minina fue varios buenos ratos dormida y los momentos que estuvo despierta estaba bastante tranquila entre hablar con ella, mirar por la ventana, música de Mainasons y parar para que todos estiráramos las piernas y ella pudiera tomar pecho. De hecho, el único momento que la lió un poco fue cuando se despertó después de un buen rato y quería que la cogiera en brazos para darle pecho; pero en cuanto paramos se le fueron todos los males 😉 .

Llegamos sobre las 14:00, si no recuerdo mal, así que nos registramos en el hotel, dejamos las maletas y buscamos un sitio donde comer. Después fuimos por el paseo marítimo hasta la zona más céntrica. Tuvimos la mala suerte de que acababa de haber un festival de Jazz y ese mismo día hacían el Iron-man, con lo que algunas partes del paseo y una zona de uno de los parques estaban cortadas. Además de eso, tampoco nos planteamos entrar a ningún museo ni visitar sitios de interés “por dentro” porque teníamos poco tiempo, pero sí que tuvimos tiempo de  hacer una buena caminata por el paseo, el casco antiguo y la zona del castillo.

DSC01175¿Qué decir de lo que vimos? La zona del paseo marítimo es bonita, con una calle amplia, palmeras, restaurantes, hoteles… pero no deja de ser un paseo marítimo. Además, las pruebas del Iron Man se hacían allí y a las 15:00 caía un sol de justica, con lo que básicamente recuerdo mucho sol y mucho calor y gente que iba y venía por un lado de la carretera o bien corriendo, o bien en bicicleta 😛 . Las calles del casco antiguo sí que nos gustaron. De hecho, nos recordaron tanto a Papagato como a una servidora al barrio gótico de Barcelona; es una zona con encanto para pasear por sus callejuelas estrechas y encontrar algunas plazas bonitas y varios edificios impresionantes.

Sin embargo, lo que más nos gustó fue la zona de parques verdes. Aunque tenga diversos nombres, es una calle principal muy grande, con zonas verdes en la parte central ideal para estar con mininos (la podéis ve en este mapa). ¿Ideal por qué? Porque tenía unas zonas de juegos espectaculares simulando animales y objetos del mundo marino y hechos de madera como unos delfines-tobogán, el esqueleto de una ballena que era un recorrido con cuerdas y zonas de equilibrio o un barco pirata muy chulo. Incluso había letreros en cada parte que marcaban la edad recomendada. Por desgracia, Minina no pudo disfrutar de casi nada porque la mayoría eran para niños más mayores (desde los 3-4 años, hasta los 12). No obstante, con ayuda de Papagato pudo tirarse por un par de toboganes y montarse en una Tortuga Marina “gaaaandeee” XD .

 

De todos modos, lo que más me gustó de estas zonas verdes no fue la zona de juegos, sino las zonas de agua. Había leído en este post de Tierra en las manos que en Europa había muchos parques para que los niños jugaran y experimentaran con el agua, los beneficios que ello conlleva y los motivos poco justificados de por qué no se hace en España. Bien, aquí no podían cambiar el curso ni nada por el estilo, pero sí había una zona grande en la que iban saliendo chorros y otras más pequeñas en las que salía agua vaporizada.

Ni qué decir tiene que cuando las vimos fue casi como tocar el cielo. Hacía mucho calor, Minina estaba un poco cansada entre el viaje, la temperatura y el descoloque que implica para un bebé viajar… pero fue ver el agua, que Papagato la acercaba a los chorros y cambiarle la cara.  No le hizo mucha gracia que nos marcháramos, pero cuando cruzamos, entramos a otra zona verde y vio que la dejábamos a sus anchas en la parte de agua vaporizada, empezó a correr como loca de contenta. De hecho, después de tirarnos un buen rato en la primera zona de agua vaporizada, nos llevamos una grata sorpresa al ver que en la siguiente manzana había más, además de parte de las zonas de juego que ya os he comentado.

 

Además de eso, en el hotel nos recomendaron subir a la colina del castillo por las vistas de Niza y la zona portuaria. He de decir que me sorprendió muy gratamente ver que se podía subir en ascensor y que, oh, el uso era gratis. Subimos y nos encontramos con otro parque bastante grande para mininos pequeños en el que Minina estuvo entrando y saliendo de una especie de casita y luego escalando por una “colina” para tirarse por un tobogán. Una zona muy amplia donde los mininos podían jugar y correr a sus anchas que estaba cubierta en parte por árboles y donde corría un poco de corriente… genial para ella y para descansar un poco nosotros, aunque estuviéramos pendientes de ella, la verdad.

DSC01180

Y realmente desde allí las vistas eran preciosas; también vimos unas ruinas de camino a la zona de bajada y, un poco más allá, nos encontramos a un hombre haciendo pompas de jabón gigantes. Ni qué decir tiene que también pasamos un buen rato corriendo detrás de ellas e intentando cazarlas. Después, al bajar, fuimos de regreso al hotel poco a poco, primero por el paseo, donde ya había acabado el Iron-man, y luego callejeando para ver alguna cosilla más.

 

¿Qué os puedo decir para terminar? Ya os había hablado de la importancia de que los niños jueguen en los parques, con lo que es algo en lo que me fijo mucho cuando vamos a algún sitio. Además, unos amigos con hijas más mayores nos habían avisado de que a partir de ahora acabaríamos recorriendo MUCHOS parques, y lo cierto es que los que nos encontramos en Niza daban gusto por motivos diferentes. Las zonas de agua estaban genial y fueron un golpe de aire fresco (o agua, mejor dicho 😛 ) en un momento en el que hacía muchísimo calor. Y aunque Minina no pudiera disfrutar mucho de las zonas de juego circundantes porque aún es pequeña, eran una pasada. Estuve tentada de metermo yo misma en el esqueleto de la ballena y ver qué se podía hacer… pero no me arriesgué porque sabía que Minina querría seguirme y no me fío tanto de mi fuerza y mi capacidad de equilibrio. Por otra parte, el otro parque en una zona alta con árboles mucho más fresca, fue un momento de diversión puro para ella que le ayudó a desagobiarse un poco, también.

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Por eso quería hablaros de nuestra mini parada en Niza, porque si algún día vais con Mininos, no os los podéis perder. Dicho esto, creo que ya me he extendido demasiado, así que dejo de hablar de nuestras vacaciones por hoy. El próximo día empezaré con nuestro itinerario y andanzas por la Toscana italiana. ¡Espero veros por aquí!

¿Y vosotros? ¿Habéis ido de vacaciones? ¿Qué tal la experiencia? Como siempre os digo, me encantará leeros en los comentarios.

Un abrazo mamagatuno 🐱

2 comentarios sobre “Nuestro día en Niza y sus parques

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