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Beneficios y consejos sobre la matronatación (natación para bebés)

logoheart_thumb3¡Buenas, familias gatunas!

Ya entramos en el verano, así que por fin me he decidido a hablaros de este tema que lleva rondándome la cabeza hace mucho tiempo: la matronatación.

Desde antes de que Minina naciera, tenía claro que iría a clases de natación para bebés en cuanto pudiéramos. Aunque sé nadar, no soy una experta, y como en la zona comunitaria de donde vivimos hay piscina, y a mí me encanta el mar, me parecía primordial que a nuestros futuros peques también les gustara y supieran defenderse en este medio lo antes posible. Por eso, a la que Minina tuvo un par de meses fuimos a preguntar al gimnasio municipal. Como nos dijeron que los cursos eran a partir de los seis meses, y Minina cumplía seis a finales mayo, tuvimos que esperarnos a apuntarla al septiembre siguiente, cuando ya casi tenía un año. Sin embargo, me leí un par de libros sobre natación con bebés (de los que espero hablaros en breve) y empezamos a hacer algunas cositas con ella en el agua ese mismo verano.

He de decir que por ahora hemos tenido suerte y a Minina le encanta al agua. Siempre que pasamos cerca de la piscina dice “allá-allá” y señala hacia ella, como diciendo “venga, llévame”. Y los domingos por la mañana, si le preguntamos ¿vas a ir a la piscina? Dice: “Shhiii!” toda contenta. Es cierto que durante el trimestre pasado fuimos más bien poco, con lo que al volver a ir más a menudo con la llegada de la primavera, en algunos aspectos ha sufrido una regresión, y cosas que antes ya hacía a dejarlo de hacerlas, o cosas que toleraba o le gustaban ahora le dan algo más de miedo… pero tiempo al tiempo. Los estancamientos o regresiones son normales en estos casos, incluso lo son cuando los pequeños van de forma continua, así que ya volveremos a donde estábamos. Y lo más importante para nosotros es que a pesar de esa regresión, a ella le sigue encantando bañarse, chapotear y sobre todo jugar en la zona que no cubre.

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Sea como fuere, tras informarnos sobre el tema y ver los cambios que Minina ha experimentado durante este tiempo, cada vez tengo más claro que hicimos lo correcto. Y es que la matronatación tiene muchos beneficios tanto a corto como a largo plazo.

  1. Es el primer deporte que pueden practicar, incluso antes de gatear o caminar, ya que pueden empezar a ir a la piscina hacia los cuatro meses, cuando su sistema inmunológico ya está más desarrollado. De hecho, algunos ejercicios de flotación y adaptación al medio acuático se pueden hacer nada más nacer en la bañera de casa, aprovechando que hace poco que ellos vivían en el mismo medio.
  2. Al realizar determinados movimientos o ejercicios con ellos, sus músculos, y en consecuencia su cuerpo, se fortalecen. De este modo, también se favorece la movilidad y la rapidez.
  3.  Eso provoca, a su vez, que los pulmones también se fortalezcan, y la capacidad pulmonar mejore.
  4. Del mismo modo, ayuda a la conciencia corporal y al desarrollo de la psicomotricidad, pues los pequeños aprenden a realizar determinadas posturas y/o movimientos para flotar, desplazarse, agarrarse al borde de la piscina o a los padres, etc.
  5. A su vez, el mero hecho de estar y moverse en el agua es pura estimulación. Al entrar, el minino por una parte “reconecta” con aquel momento en que estaba dentro del vientre materno. De hecho, hay bebés muy pequeños que tienden a adoptar la posición fetal. Por otra parte, en el agua se encuentran en un medio diferente al exterior: no pesa tanto, se mueve de forma diferente, el cuerpo está en contacto constante con el agua… lo que implica muchas sensaciones.
  6. Esta diferencia de medio provoca conexiones neuronales distintas, lo que provoca un mayor desarrollo cognitivo. De hecho, hay estudios que declaran que los niños que han realizado cursos de natación para bebés, tienden a ser más creativos y observadores, ya que desarrollan una mayor percepción del mundo que les rodea.
  7. Al realizar juegos y actividades diversos, adquieren de forma innata nociones de espacio, distancia y movimiento (incluso cuando no se mueven, puesto que estar totalmente quieto en el agua es casi imposible). Todo esto estimula la capacidad observadora y de juego.
  8. Si el agua les gusta y se sienten seguros dentro de ella, es un medio y una actividad relajante, con lo que tiene otros beneficios indirectos como abrir el apetito, conciliar el sueño o mejorar el estado de ánimo, entre otros.
  9. Si se realiza junto con otras familias, también ayuda a socializar, aprender a compartir y realizar actividades conjuntas mediante los diferentes juegos o actividades que proponga el monitor.
  10. Al ser una actividad que se lleva a cabo con uno de los progenitores (al menos, a veces puede ser con ambos), también es un momento de conexión que refuerza el vínculo afectivo.
  11. Aunque diez queda más bonito que once, como siempre suele pasar con este tipo de actividades tan positivas para los niños, de forma indirecta también ayuda a trabajar y mejorar su autoestima.

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Teniendo todo esto en cuenta, creo que queda bastante claro que los beneficios del agua en el niño son muchos, pero también es importante recordar algunos aspectos:

  1. Conviene esperar a los 4 meses antes meter a un niño en la piscina. Ese es el momento en que su sistema inmunológico está más maduro. De todos modos, cada minino es un mundo, así que lo mejor es preguntarle a su pediatra para que lo valore.
  2. La temperatura del agua debe de ser de unos 32ºC, y el nivel de cloro adecuado. De hecho, lo ideal sería que la piscina estuviera tratada con ozono o con electrólisis salina, tratamientos más naturales y menos agresivos.
  3. La duración de las sesiones dependerá de la edad, la resistencia y reflejos del bebé. Suelen recomendar unos 30-45 minutos, pero también conviene que al principio sean sesiones más cortas, de 10-15 minutos, para que se habitúen mejor y no se cansen tanto. Hay que tener cuidado de que el bebé no se agote demasiado y que no coja frío.
  4. Es muy importante que el bebé se sienta cómodo y no lo forcemos si no quiere hacer algo. Tenemos tiempo para ir intentándolo en sesiones posteriores hasta que se acostumbre y no lo rechace.
  5. También es esencial hacer una introducción correcta en el agua, seguir una rutina que les muestre que vamos a entrar en ella y, del mismo modo, que ya hemos terminado. Eso hace que se sientan más seguros y, por ende, tranquilos. En el curso que hemos hecho nosotros, por ejemplo, la rutina es la siguiente:
    1. Los sentamos en el borde de la piscina y les dejamos hacer “xip-xap” (chapotear).
    2. Sentados, hacemos que “salten” a la piscina. Primero era haciéndolos bajar nosotros en nuestros brazos, con el tiempo separándonos un poco y dejando que se tiren solos, recogiéndolos antes del caer al agua. Cuando caen, solo los sumergimos hasta los hombros.
    3. De pie, hacemos que “salten” a la piscina, siguiendo la misma progresión que en el caso anterior. En el último salto, hacemos una apnea (los sumergimos enteros y les ayudamos a subir a la superficie).
    4. Realizamos actividades diversas, sin material boca arriba y boca abajo, saltando como una rana, usamos un churro de agua, vamos a buscar objetos, les hacemos caminar por una colchoneta flotante y saltar al agua… depende de la sesión, vamos variando.
    5. Se suben a una colchoneta flotante y juegan sentados con juguetes varios mientras los papis les remojamos para que no cojan frío y desplazamos la colchoneta por el agua.
    6. Cantamos una canción de despedida, y nos despedimos del monitor.

Para terminar, sólo me queda aclarar una cosa importante: estos cursos sirven para que los mininos se habitúen al medio acuático y a aprendan a defenderse dentro de él al flotar, desplazarse un poco, sumergirse e impulsarse, etc. Sin embargo, no son cursos en los que les enseñen a nadar per se, puesto que los niños no adquieren las actividades motrices necesarias para nadar de forma independiente hasta los tres o cuatro años, dependiendo de su desarrollo. Por eso, es importante que aunque nuestros mininos acudan a cursos de matronatación y se sientan cómodos en el agua, incluso aunque puedan “nadar” un poco, siempre estén acompañados y vigilados por un adulto.

Y eso es todo lo que os quería contar. Si queréis más información, os recomiendo la página web de I-natación, que a mí me parece muy completa. ¿Y vosotros, habéis hecho algún curso parecido? ¿Estáis interesados? Contadme lo que queráis, que me encantará leeros 🙂 .

Un saludo mamagatuno 🐱

3 comentarios sobre “Beneficios y consejos sobre la matronatación (natación para bebés)

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