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Pasito a pasito

logoheart_thumb3¡Buenas tardes, Mamagatas!

Minina ya camina hace semanas. Al principio más precavida y casi sin caerse, cada vez más temeraria y con ganas de echar a correr, pero ya casi no gatea. Sólo en esos momentos en que juega o se cae y decide seguir un poco por el suelo… pero al poco se levanta.

aTodo esto empezó hacia los ocho meses y medio, cuando hizo sus pinitos en el gateo estando en el pueblo. Comenzó de una forma extraña: una pierna la usaba del modo habitual, pero la otra la levantaba un poco y apoyaba la planta como si fuera a ponerse de pie. A decir verdad, parecía más interesada en levantarse y echar a correr que en gatear, pero nosotros nunca la forzamos a hacerlo. Así que poco a poco fue perfeccionando la técnica del gateo y se dedicó a eso. Sí que se ponía de pie muchas veces y demostraba con orgullo que podía hacerlo, sí que daba pasitos apoyada en el mueble o en el sofá, pero para el resto de trayectos, plantaba el culillo en el suelo y venga a gatear.

A los diez meses y medio ya tenía mucha más seguridad y, a veces, se cogía de algún juguete pesado para ponerse de pie e incluso intentaba arrastrarlos. Mi madre le había comprado un correpasillos de esos que llevan formas, música y colores por un lado y un apoyo para caminar por el otro y, cuando estaba colocado contra alguna pared de casa, Natalia se aferraba a él por la parte de juegos, se ponía de pie y hacía “la hooligan” moviéndose hacia arriba y hacia abajo mientras gritaba.

Por eso, decidí colocarla un día con el correpasillos bien puesto para que viera cómo funcionaba. Como aún no tenía estabilidad, se fue adelante enseguida y, cautelosa que es ella, pompis a tierra y vámonos a seguir gateando mientras jugamos con la parte delantera del correpasillos.

Y un día, sin que lo esperáramos dos o tres semanas después, fue gateando hacia correpasillos,  se puso de pie agarrada al mango y dio dos o tres pasos por el comedor hasta que se chocó con el sofá. La llevamos al pasillo y lo recorrió entero. A nosotros nos daba miedo que se embalara y se cayera de cabeza, pero cuando cogía velocidad o parecía que se iba un poco, ella misma se paraba.

Un par de días después, una compañera de la universidad colgó esta imagen en su Instagram:

motricite_libre_marche3

¿Qué es la motricidad libre?
* Es aprender a observar, a no intervenir y a adaptar y asegurar el entorno.
“Sin el adulto no soy capaz.”
*También es permitir al niño que tome confianza con respecto a sus capacidades y su propio juicio.
“Me siento capaz de hacerlo”
Imagen de https://bougribouillons.fr/motricite-libre/

Y pensé, una vez más, en que habíamos hecho bien. Nosotros hemos jugado mucho con Natalia y con esos juegos le hemos enseñado cosas (a levantarse con ayuda de nuestras manos si estaba tumbada, a ponerse de pie con ayuda si estaba sentada, a agarrarse al correpasillos para caminar), pero nunca la hemos forzado a hacer nada si ella no se sentía preparada.

Siempre he dicho que Natalia es muy cauta, no es una niña kamikaze y sólo hace las cosas cuando se ve capaz y se siente segura. Y creo que en eso tiene mucho que ver que hayamos respetado sus capacidades y sus tempos. Por ejemplo, durante las semanas que lleva caminando, se ha caído muchas veces, pero  siempre de culo (nunca de cabeza) y nunca se ha hecho daño. Es más, ella misma cuando ve que se embala, frena. Y si se cae, se levanta y sigue caminando. Con esto no quiero decir que no vaya a pasar nunca, no soy tan atrevida, pero por ahora no ha pasado.

En cambio, un niño al que sin darnos cuenta se le “fuerce” a caminar cogiéndolo de las manitas cuando no está preparado, o al que se agarre mucho y no se le permita caerse nunca, es más probable que se acabe haciendo daño. En el primer caso, por no estar listo. En el segundo, porque si nunca se caen, les cuesta más entender qué pueden y qué no pueden hacer, cuáles son sus limitaciones físicas y cómo se mantiene el equilibrio. Sin ánimo de ofender y de que nadie se sienta juzgado, he visto a padres que agarraban a sus hijos por la parte trasera del cuello o por la capucha de la ropa para que no se cayeran. Además de parecerme un poco peligroso si el niño cae de forma brusca y se le hace daño en el cuello por accidente, esos mininos a veces acaban caminando con la cabeza hacia adelante y tardan más en corregir esa postura porque no experimentan tanto la falta de equilibrio. Lo mismo sucede cuando nos ponemos siempre detrás de ellos para que no se caigan si se van para atrás, ¿cómo van a saber, entonces, dónde están sus límites, cuándo se pueden caer y cuándo no?

Está claro que siempre actuamos pensando en el bienestar de nuestros mininos y que a nadie le gusta la idea de que un pequeño se haga daño al caerse (yo misma he sujetado a Natalia del gorro del abrigo en una calle empedrada y me he “autoreñido” mentalmente por hacerlo… pero sin soltarla ^_^’). Pero uno aprende a caminar cayéndose, igual que se aprende a patinar o a ir en bici a base de ensayo y error, de levantarse uno del suelo… No se trata de no evitar que se hagan daño en momentos de verdadero peligro, sino de permitirles experimentar con su cuerpo, sus capacidades y limitaciones; de estar atentos, de avisarles y estar cerca para ayudarles si es necesario, pero permitirles moverse y que lo intenten por ellos mismos.

te-vas-a-caer
Esta vez la he encontrado traducida 🙂

Así, es más difícil que a la larga se hagan daño de verdad sin quererlo, así se sienten mucho más seguros y reforzamos su autoestima sin saberlo, así acabaremos estando nosotros más tranquilos, porque sabremos que son capaces de mucho más de lo que nosotros imaginábamos en un primer momento… porque no se trata “sólo” de caminar, no se trata “sólo” de los primeros pasos, sino de cómo queremos que crezcan y cómo queremos crecer con ellos. Si queremos controlarlos o permitirles que experimenten, de qué consideramos como padres que es lo mejor para ellos (porque, de nuevo, no quiero que nadie se sienta juzgado, “lo mejor” puede ser lo opuesto para dos personas diferentes)… pero de mi visión sobre todo esto ya hablé hace unas semanas en este otro post, así que prefiero no repetirme.

Si queréis un poco más de información sobre la motricidad / el movimiento libre de forma muy visual, os recomiendo las imágenes de este blog francés (es de donde he sacado las imágenes anteriores). Y si tenéis algo más de tiempo, este artículo sobre Emmi Pikler. En casa no habíamos oído hablar de ella hasta hace poco, simplemente actuamos en base a lo que el instinto nos dicta, pero ha sido de lo primero que he leído sobre sus teorías y, en general, me ha parecido interesante.

Espero que el post os haya gustado. Si queréis comentar vuestras opiniones o experiencias, sabéis que estaré encantada de leeros =^-^=.

Un comentario sobre “Pasito a pasito

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