Mamagataflexiones · Reflexiones gatunas

8 cosas que he aprendido este año (1)

logoheart_thumb3¡Buenas, familias gatunas!

El año se acaba y, aunque Minina nació en el 2015, fue tirando a finales de noviembre y entre la llegada a casa, la adaptación y la pseudo-convalecencia tras la cesárea, el final del año pasado ni siquiera pensamos en hacer el tipo de reflexiones que suele hacerse en estas fechas así que, para resarcirme de mi “despiste”, aquí van los aspectos Mamagatunos más importantes que he aprendido este año. Y como ya preveo que este post va a ser bastante largo y en esta época de tanta comida no creo yo que los empachos escritoriles sienten muy bien, me he permitido la licencia de dividir el post en dos partes para que no se haga tan pesado.

Así que están mis 4 primeros aprendizajes de 2016:

1. Las hormonas bailan a un ritmo que sólo tú oyes… y a veces ni eso.

Recuerdo un día en el que entré cansada pero feliz a la ducha y salí llorando como una magdalena… porque era madre, porque iba a serlo para siempre a partir de ese momento, porque estaba triste y feliz al mismo tiempo, porque tenía sueño, porque mi madre me había dicho A y mi suegra B y yo pensaba que lo mejor era C o D, o quizás E o F… Papagato entró al baño, me preguntó que qué me pasaba y yo se lo conté medio llorando y medio gritando. Él se limitó a mirarme con parsimonia plena y me dijo “acuéstate un rato, anda”. Podría haberme enfadado, entrado en cólera, pero decidí hacerle caso.

De esto hace meses, pero aunque de forma mucho menos exagerada, y cada vez con menos frecuencia, mis cambios emocionales y de humor han ido apareciendo en nuestras vidas. Y es que las hormonas tienen opinión propia, a veces diferente de la tuya, y puede resultar inevitable que a una la invadan durante un tiempo. De hecho, recuerdo haberme enfadado por cosas por las que sabía que no debía enfadarme, a veces era hasta ilógico, pero yo me mosqueaba porque sí. Supongo que dependerá, en parte, de la predisposición y el carácter de cada una, pero puede pasar durante el embarazo, y también después hasta que el cuerpo se vaya regulando y volviendo a la normalidad.

Y lo único que se puede decir, tanto a las Mamagatas como los Papagatos, es: “Paciencia”. Cuando las hormonas sienten su cantinela mágica e hipnótica, lo mejor es intentar tranquilizarse, no tomárselo como algo personal (si eres Papagato) y dejar que todo fluya.

2. La naturaleza es sabia. El cuerpo, también.

Siempre he tenido tendencia a constiparme, sobre todo en invierno. Y aunque no de forma grave, la mayoría de mis constipados acababan bajando al pecho. Sin embargo, desde que Minina está con nosotros, no me he puesto apenas enferma. Sí que ha habido días que me he encontrado mal, o sobre todo días que he tenido la sensación de “me duele el cuerpo, sé que debería sentirme enferma, pero mi cuerpo sigue tirando como si nada”. Lo mismo sucede con la falta de sueño. Hay veces que me siento cansada, agotada, momentos en que le he pedido a Papagato tiempo para dormir y poder descansar, pero en comparación con la falta de sueño sufrida en todo este tiempo, han sido muchos menos de los que hubiera necesitado en otras épocas de mi vida.

Una vez más, esto tiene que ver con las maraviodiosas hormonas, que también tienen el efecto “subidón-pila duracell” y que, por lo que tengo entendido, seguramente desaparecerá en cuanto deje de dar pecho… ¡así que tendremos que aprovecharlo mientras dure!

3. La paciencia puede expandirse casi hasta el infinito.

Lo he hablado con más de una amiga y compañera, una no es consciente de la capacidad de expansión de su propia paciencia hasta que tiene un minino. Y es que, aunque sea sin saberlo, los renacuajos ponen nuestra paciencia a prueba una y otra vez, pero nuestro deber es entender que no es nada personal e intentar llevarlo lo mejor posible y, cuando la paciencia se agota, no queda más remedio que respirar profundo y aguantar un poco más. Y cuando se cree que uno no aguanta más, o incluso antes de llegar a ese punto, si se puede, siempre es mejor pedir a alguien que te releve en aquello que estés haciendo.

Para todo esto, es bueno hacer un poco de auto observación. En mi caso, por ejemplo, hace años que a veces he tenido la sensación de que los dientes “me dolían”, pero como en las revisiones del dentista se me olvidaba comentarlo y ellos lo veían todo normal, no le daba mucha importancia. Un día, cambiando el pañal a Minina en medio de un ataque de llanto incontrolable, descubrí que a veces, cuando estoy nerviosa o tensa, aprieto la mandíbula. Nunca me había dado cuenta, hasta esa primera vez. Ahora soy muy consciente y, desde entonces, cuando noto que empiezo a hacerlo, intento relajar los músculos, y ese mero acto hace que mentalmente me “destense” un poco. No es un efecto mágico 100% relajante, pero hasta cierto punto funciona (desde entonces no me han vuelto a molestar los dientes como antes).

4. Es muy fácil olvidarse de una misma.

Sobre todo, al principio. Sobre todo, si decidimos dar pecho, sobre todo si optamos por la lactancia a demanda. Nos damos cuenta de que hay una personita completamente indefensa que nos necesita a tiempo completo, y nosotras queremos estar allí en todo momento. Sin embargo, no podemos hacerlo todo nosotras, y eso es algo que debemos tener claro tanto nosotras como los papagatos: para poder cuidar bien, necesitamos estar bien. Y nadie mejor que una misma sabe qué necesita para estar bien; puede ser dormir, salir con amigas, tener un rato para hacer aquello que te apetece tanto o para no hacer nada… Es muy importante buscar momentos que te permitan volver a ser tú misma, independientemente del minino o la minina, aunque al principio cueste o simplemente no quieras. Y, sobre todo, debemos tener clara una cosa: una no puede encargarse de todo.

Oh, pero acabo de darme cuenta de que ese es mi aprendizaje número 5 del año. Así que hasta aquí puedo leer (o escribir en este caso). Espero poder seguir dentro de un par de días más, con mis otros cuatro aprendizajes, en cuanto tenga un segundillo para acabar de retocar esa segunda parte del post.

¡Hasta pronto Mamagatas! Disfrutad mucho de estos días 🐱

3 comentarios sobre “8 cosas que he aprendido este año (1)

  1. Me encanta, me sigue encantando. En mis vacas, en mis super vacas, relajada y feliz de leerte.Siempre leyéndote. Muchos miauuuus “chinchonaires” y espero impaciente la segunda entrega

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