Experiencias · Jugaprendemos

Martillea, martillea

logoheart_thumb3¡Hola Mamagatas!

Hace unas semanas fuimos de visita a casa de LosYayos. Aprovechamos, de paso, para ir a una tienda de juguetes de madera que una amiga le había recomendado a LaYaya. Allí, compramos este sencillo juego que, seguramente, te suene:

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El funcionamiento es bastante básico, colocas las bolas en su sitio y golpeas con el martillo hasta que la bola cae. Personalmente me gustó porque es el típico juego de “golpea con el martillo”, pero un poco diferente. Todos los que había visto hasta el momento eran imitando “clavos” o palitos que tenías que clavar en un agujero y ya está. De hecho, LaAbuela guarda un par de cuando yo y mi hermano éramos pequeños: una torre-seta en la que tienes que introducir cilindros finos y alargados a golpe de martillo. Si sólo introduces uno, éste se queda “atascado” dentro y, para sacarlo, tienes que clavar uno más por el mismo agujero. El otro, es un soporte de madera con agujeros para meter los clavos.

¿Cuál es la diferencia, entonces? En primer lugar, al ser bolas, son más grandes, con lo que ahora mismo le cuesta menos tanto cogerla, como colocarlas y acertar cuando las golpea. Por otra parte, cuando la bola cae, baja rodando por una serie de rampas haciendo un ruido que le llama mucho la atención. Si no la detienes, sigue rodando por el suelo hasta donde la fuerza de la inercia le permita. Además, cada lado y cada bola son de un color distinto, con lo que con mininos más mayores se puede hacer que coloquen la bola en el color que corresponda (o no, jejeje). Y se podrían usar, también, en juegos de clasificación por formas y/o colores.

Cuando empecé a escribir este blog hace unas semanas, Minina estaba más interesada en coger las bolas y tirarlas por el suelo. Y cuando se decidía a coger el martillo, se contentaba con ir golpeando y atinando como buenamente podía; pero cada vez que daba bien, sólo con oír la bajada de la bola le cambiaba la cara y, muchas veces, se entretenía  con ir a buscar la bola que salía rodando para quedarse jugando con ella.

Ahora, la cosa ha cambiado un poco: le gusta mucho poner las bolas para golpearlas y sus intentos son mucho más certeros. Además, ha descubierto que si golpea las bolas entre sí también hacen ruido. Sigue haciendo rodar las bolas, pero ha probado en superficies diferentes (el mueble y el sofá) por iniciativa propia. Y algo que no nos esperábamos en Villa Felina: a veces, cuando quiere ir de un sitio a otro, se pone de pie apoyándose en el juguete y lo usa de andador. ¡Es impresionante lo que evolucionan nuestros mininos en un par de semanas! ¿No os parece?

Si os interesa, el juego es de la marca Melissa & Doug y en la etiqueta lo llaman Torre para golpear y girar, aunque por aquí aún no hemos llegado a la fase del giro. El precio aproximado fueron uno 20 euros.

¿Y a vosotras? ¿Qué os parece este juego? ¿Tenéis alguno parecido en casa? ¡Contádmelo en los comentarios, porfa! 🐱

3 comentarios sobre “Martillea, martillea

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